Tiempo de reflexión

 

Con al llegada del año surge la ilusión por marcarse nuevas metas y cumplirlas

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El inicio de un nuevo año llega siempre lleno de ilusiones, sueños y proyectos, pero como siempre, algunos solo se quedan en el intento. ¿Qué podemos hacer para sacar el máximo provecho de la etapa nueva que empieza? Hacer un viaje, apuntarse al gimnasio, tener algún artículo de moda o dedicar más horas al estudio y a estar con los amigos son alguno de los propósitos que los estudiantes se marcan con la llegada del año nuevo. Según Juan Antonio Planas, presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, cada vez que el calendario cambia de número surge la emoción por hacer cosas nuevas, por eso "el 2013 es un buen momento para hacer balance y plantearse nuevas metas y proyectos que llevar a cabo y que ilusionen".

Planas explica que el interés por mejorar y cambiar es algo que caracteriza a todos los seres humanos. "Es importante que haya retos y que cada cierto tiempo nos planteemos nuevos objetivos y formas de conseguirlos". El camino para lograrlo dependerá de la edad y del tipo de objetivo que nos fijemos. Aunque estamos pasando por una época difícil a nivel mundial de crisis económica y guerras, debemos realizar un mayor esfuerzo por aprovechar todo lo bueno que la vida nos da y explotar las oportunidades que tenemos para crecer y desarrollarnos. En otras palabras, hay que luchar por conseguir nuevos objetivos y esforzarse para que no solo queden en una bonita idea.

"En la vida siempre tenemos metas a corto y largo plazo, ya sea profesionales, familiares, culturales, recreativas, etc", comenta el experto. Pero la mayoría de veces se hace poco por convertirlas en realidad, se quedan en la agenda como metas que ojalá algún día se realicen. Por supuesto, ahí guardadas y anotadas nunca se cumplirán por sí solas.

Ordenar las ideas

Un buen método para marcarse objetivos en el terreno personal y cumplirlos, consiste en ordenar las ideas y proyectos que tenemos en mente. En una agenda podemos anotar todas las metas que queremos superar a lo largo del año y, posteriormente, detallar los pasos a seguir para cumplir cada una de esas metas.

Planas distingue entre dos tipos de objetivos: los que son a corto plazo y los que son a largo plazo. Por ejemplo, los objetivos o metas a largo plazo serían aprobar el curso, hacer nuevos amigos o cumplir con nuestras obligaciones diarias, como hacer los deberes, ir al gimnasio o no faltar a los entrenamientos si practicamos algún deporte.

Como este tipo de objetivos son algo "abstractos", Juan Antonio Planas recomienda "plantearse metas más concretas que sean posibles de conseguir y de las cuales podamos ver el resultado". Una meta concreto sería, por ejemplo, leer todos los días una media hora o estudiar un rato todos los fines de semana para que los exámenes no nos pillen desprevenidos. Si no lo ves claro puedes probar a estudiar un examen de alguna asignatura que te motive con un par de días o tres de antelación y comprobar por ti mismo si tus notas mejoran. Otra opción es repasar poco a poco la materia todos los días mientras haces los deberes y ver si de esa manera retienes mejor los contenidos.

Plantearse metas medibles y alcanzables

Marcarnos objetivos en cualquier ámbito predispone a que la mente y el cuerpo actúen de forma coordinada para conseguirlos. Para lograrlo, las metas que nos planteemos tienen que ser además retadoras, medibles, alcanzables y sobre todo estar muy bien definidas. Tenemos que creer en ellas y tenerlas en mente durante buena parte del día, ya que si no es así podemos distraernos y perderlas de vista haciendo que todo caiga en el olvido.

Esto es algo que suele ocurrir con mucha frecuencia. "Inicialmente estamos muy animados, luego vamos perdiendo interés y finalmente olvidamos los objetivos", apunta Planas. Pero pensar en ellas hace que nuestra vida esté llena de oportunidades y que, además, crezcamos como personas.

Después de realizar estos pasos llega la hora de pasar a la acción y enfrentarse diariamente a un reto distinto para que al finalizar el año al menos podamos decir aquello de "lo intenté". Este año que termina tal vez no hayas llevado a cabo todos los propósitos que te marcaste el año anterior, pero si al menos lo has intentado, tu conciencia estará más que tranquila.

Para Juan Antonio Planas, más que cumplir las metas marcadas, "lo más importante es plantearse cosas concretas y en un periodo de tiempo concreto, y sobre todo, no desmoronarse y tirar la toalla si las cosas no salen como esperábamos".

Superar la frustración

Esto nos lleva a otro objetivo que es fundamental si queremos seguir haciendo realidad nuestros deseos, el de superar los pequeños fracasos cotidianos. Cuando no se consigue un objetivo en el que hemos estado trabajando es habitual sentirse frustrado. "La frustración es esa sensación de que has perdido el tiempo, de que todo el esfuerzo invertido no ha merecido la pena o de que no eres capaz de conseguir tus metas por mucho que lo intentes", explica el psicopedagogo zaragozano.

En estos casos, Planas recuerda que Einstein no inventó la bombilla el primer día, sino que tuvo que probar muchas veces hasta dar con su fabuloso invento. "Todo el mundo atraviesa crisis y situaciones negativas, pero no hay que hacer de ello una montaña. Quienes superan su frustración logran ser felices cuando superan sus metas. Aprender de los errores nos hace más fuertes y nos ayuda a mejorar como personas", explica.

Una forma de aprender de los errores es reflexionar sobre las cosas que nos pasan y preguntarse por qué nos han sucedido. "Si se suspende un control o un trabajo, hay que tomarse un tiempo para pensar en qué se ha fallado y qué se podría mejorar para conseguir el aprobado la próxima vez".

Mantener el contacto con los amigos

También existen objetivos que no están relacionados con los estudios. Con el cambio de año surgen nuevas metas en el terreno afectivo como son pasar más tiempo con la familia o conocer gente nueva para ampliar nuestro círculo de amigos. "Un objetivo general que podemos marcarnos en este momento es aprovechar la crisis económica para valorar más lo que tenemos: la familia, los amigos o la salud, y dedicar más tiempo a lo que más nos llena como personas", asegura Planas.

Como estos objetivos también son generales podemos establecer metas concretas. Una de ellas puede ser "cultivar más las amistades cara a cara y no abusar del wassap y de las redes sociales", dice el experto. Un planteamiento sería dedicar más tiempo a quedar con los amigos en persona y a contarles anécdotas del día o problemas y preocupaciones a los familiares más cercanos.

Para Planas, es también importante recordar que "el destino lo forjamos nosotros mismos" y que ver cumplidos nuestros deseos "es algo que nos llena y nos hace crecer como personas".

El 1 de enero parece la fecha perfecta para dejar atrás los viejos hábitos y entrar con energías renovadas en un año cargado de buenos propósitos. Es fundamental establecer un plan e intentar ser constante. También es importante saber disfrutar de la actividad porque hay cosas que son duras y exigen esfuerzo, y buscar la motivación que te ayude a seguir con esa práctica. Del mismo modo, aprovechar un momento al final del día o una vez a la semana para medir cómo va el proceso y qué pasos se han llevado a cabo ayuda. Lo mejor de conseguir un objetivo es que, una vez que se convierte en hábito, anima a buscar objetivos mayores y ver cómo también esas metas son alcanzables.


 

 

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