Las raíces de Albeta

 

Alumnos y alumnas de 3º de Diversificación del instituto de Borja visitan un museo etnográfico para conocer el pasado de su comarca

IES Juan de Lanuza (Borja)

¡Qué gran museo etnológico tiene Albeta, y qué poco conocido es en la comarca del Campo de Borja (y alrededores)! Allí hemos descubierto que nuestras raíces; el folclore, la tradición, la educación de los niños, los trajes típicos, las celebraciones en torno al vino, la fabricación del pan, la cocina tradicional, la matacía del cerdo, la religiosidad y las ceremonias en torno al nacimiento y la muerte están perfectamente recogidas en forma de imágenes, de paneles explicativos, de grabaciones sonoras. Todo comenzó cuando en una húmeda mañana invernal nos lanzamos a la aventura de caminar hasta allí campo a través, por caminos embarrados, que podían ser más recomendables aunque fueran más largos. Lo importante es que llegamos a destino.

Mohamed Nourine destaca que, una vez allí, Ana, la guía del museo, nos aclaraba que la Etnología estudia las costumbres de un pueblo, y nos iba ofreciendo proyecciones con la historia del valle del Huecha, hasta su desembocadura en el Ebro. "Me ha encantado la excursión --añade-- porque aprendí muchísimas cosas sobre utensilios y modos de vida de hace años". A Jessica Coronado le ha impresionado un triciclo de hace un siglo (del que sólo podía disfrutar "el privilegiado del pueblo"), así como los trajes del dance y el paloteado, junto a las escenas en blanco y negro que envuelven al visitante. Además, en los previos anotaba lo siguiente en su libreta: "Estoy genial, rodeada de verdes árboles... cada vez que respiro, aumenta mi energía".

Por su parte, Almudena Cardiel se queda con anécdotas como que "si en el pueblo se moría una persona pobre, la gente no se enteraba; pero si moría un adinerado, sonaban las campanas y todo el mundo acudía al entierro". A ella, como a otros compañeros, le ha servido también para comprobar que había unos juguetes que sólo los ricos podían permitirse --"y que hoy nos parecen rudimentarios"--.

Todos hemos valorado como positivo el paseo con almuerzo que nos hizo llegar algo más tarde de lo previsto al instituto y que, en tiempos de crisis, nos ahorró el autobús. Finalmente, queremos denunciar el abandono en el que se halla el museo etnológico de Albeta. No tanto por las instituciones, que también, sino sobre todo por quienes deberíamos acudir a disfrutarlo y apenas sabemos de su existencia... De hecho, Diana Serrano --la simpática ainzonera-- recomienda que nadie se pierda esta experiencia "que tanto nos ha gustado".
 

 

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