Chismorreo 2.0

 

El anonimato y la rapidez con la que se propagan los comentarios en internet llevan a muchos usuarios a hacer una mal uso de la aplicación

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El universo de las aplicaciones para dispositivos móviles no deja de sorprendernos. Si hace un tiempo la aparición de Wassap revolucionaba el concepto de la mensajería instantánea, ahora es una nueva aplicación de cotilleos la que causa furor entre los jóvenes que se la descargan para difundir comentarios y chismes desde el anonimato, y estar al día de todo lo que se cuece entre sus compañeros de clase y de otros cursos.

La nueva aplicación se llama Gossip (rumor, en inglés) y en apenas dos meses cuenta con 26.000 usuarios y supera el medio millar de salas, los espacios donde se intercambian las historias de dudosa credibilidad. Por ahora solo está disponible para iPad y iPhone, pero está adquiriendo una gran notoriedad entre los estudiantes de Secundaria (sobre todo de Barcelona, de donde es la empresa que ha creado esta app), que han convertido esta aplicación en una plataforma en la que poco parece contar si el rumor es bulo o realidad o el daño que pueda causar a la persona a la que hace referencia.

Estas aplicaciones se sustentan en una práctica tan ancestral y controvertida como la del chismorreo. "El cotilleo siempre ha tenido una aceptación enorme en la sociedad no solo en los jóvenes, sino entre toda la población --explica José Antonio Gabelas, profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza--. Tenemos una especial atracción hacia lo que es la vida del vecino y la mirilla, en este caso digital, abre muchísimo estas posibilidades".

Gossip tiene todos los ingredientes para crear la tormenta perfecta. Uno de ellos es la confidencialidad, norma básica para propagar cualquier tipo de rumor. El usuario puede darse de alta en un par de minutos y si no desea dar su identidad real puede crear una cuenta de correo con un nombre falso. Según José Antonio Gabelas, es la fuerza que da el anonimato lo que lleva a un mal uso de este tipo de aplicaciones. "Son comentarios que se pueden esconder detrás de una máscara y los usuarios, de forma impune, pueden decir todo aquello que se les ocurre".

Y es que con insinuaciones, iniciales o nombres completos, algunos gossips llegan a ser muy hirientes y pueden afectar a cualquier joven al hablar de su promiscuidad, orientación sexual, sobrepeso o posibles desórdenes alimentarios.

Para la profesora de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza, Carmen Marta, "lo que podría ser una herramienta de diversión para comentar curiosidades y compartir actividades y eventos, se puede convertir en un riesgo llegando incluso al ciberacoso entendido como amenazar, insultar, dejar en ridículo a otros compañeros y llegar a destapar confidencias que no son verdad". Los propios creadores de la app se muestran preocupados y, a la vista de la utilización que los usuarios están haciendo de esta aplicación, han anunciado que limitarán el acceso a los menores de edad.

Carmen Marta asegura que el uso de estas aplicaciones es sobre todo lúdico pero "también genera una responsabilidad". De lo contrario puede crear conflictos no solo para el que emite el mensaje sino para el resto de los compañeros. "Decir un rumor negativo, que además es falso, genera conductas que pueden ser inapropiadas", añade.

En este sentido José Antonio Gabelas advierte de los riesgos de escribir comentarios poco acertados en Internet. "Cuando tú escribes algo agresivo o descalificativo en Internet sobre otra persona, eso queda allí y es un reguero de pólvora que se extiende sin ningún tipo de control". En los peores casos, puede entrañar un delito de injurias o calumnias porque va en contra de lo que dice el artículo 18 de la Constitución española sobre el derecho a la intimidad y la privacidad. "Esto obliga a tener en cuenta una gestión de los datos, no solamente de los datos personales que puedes o no puedes subir a la red, sino de los comentarios que haces --señala el profesor--. En el momento en el que subes un dato a Internet, todavía hoy es complicado borrarlos".

Sin embargo, no todo en las aplicaciones para móviles es negativo. Este alarmismo social no es algo nuevo, ya ocurrió en el pasado con la televisión y con Internet. Las aplicaciones y nuevas herramientas tecnológicas también reportan beneficios para los más jóvenes. "Este tipo de prácticas facilitan su desarrollo psicosocial y, por el momento que están viviendo, los adolescentes están desarrollando aspectos de identidad, intimidad y sexualidad muy importantes que las redes sociales, con un buen uso, pueden ayudar a potenciar", dice José Antonio Gabelas. Se trata de habilidades para formarse, conocerse a uno mismo, mantener vínculos afectivos con otros y conocer y definir sus tendencias sexuales. Así lo demuestran las investigaciones de la Escuela de Ámsterdam, un prestigioso centros de estudios europeo del ámbito de la comunicación.
 

 

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