Amor, amor

 

Irina Belokopytova, ex alumna IES Francisco Grande Covián

Percibo el retumbar de mi corazón fatigado,
mas deambulo sin esfuerzo por sendero envenenado,
olvidando la presencia de lo siempre esperado,
sin motivo sincero jamás encontrado.

Siendo ésa absurdo ninguna vez buscado,
resulta comprensible para el tacto entrenado,
por eso que los felices llaman alma,
por eso que a nadie es realmente dado.

Porque no hay otras verdades para el no privilegiado,
que las por uno impuestas y cada cual en su lado.
Es quizá la razón mero recuerdo estropeado,
o la simplicidad del ahora sin plan configurado.

El pilar tropieza a cada paso elaborado,
sin fortuna en hambrienta palma, y con el designio arrugado.

Porque pende constante ese vicio saturado,
que resulta ya cansino y muy agotado,
que me obliga a volver allí de donde he escapado,
a la esperanza del olvido, al deseo malogrado.

Solo el apetito de su aroma disipado conserva mi instinto algo degenerado,
que a sangre cual ferro viejo enalba, dejando en éxtasis al ánimo descarriado.

Dilata píldora la negrura del hoy contaminado,
Aquel mi yo, que raíza hacia el contigo desolado,
hacia destino deshojado, a mi árbol trastornado.
 

 

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