Armas ¿riesgo o protección?

 

El debate sobre el acceso a rifles y pistolas en Estados Unidos vuelve a cobrar protagonismo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

¿Te imaginas salir a la calle llevando una pistola en el bolso o la mochila? ¿O pasar por un detector de metales cada vez que entras al instituto? Seguro que a muchos llevar un arma encima os parece innecesario además de peligroso, pero en los Estados Unidos se trata de una tradición que forma parte de la cultura del país desde los tiempos del salvaje oeste.

Sucesos como los ocurridos hace unos meses en el estreno de la película El caballero oscuro o en la escuela Sandy Hook de Newtown han reabierto el debate sobre la leyes del uso de las armas en los Estados Unidos. Para muchos norteamericanos llevar un arma encima es sinónimo de protección. Para otros entraña demasiados riesgos por la facilidad que cualquier persona tiene de hacerse con una de ellas.

De lo que no cabe duda es de que se trata de un país con mucha cultura de las armas. Algo que, según el profesor José Manuel Lasierra de la Universidad de Zaragoza, se debe a su espíritu individualista. "A diferencia de lo que sucede en Europa, que el Estado intervenga para limitar un derechos individual como el de llevar armas no es visto con muy buenos ojos".

Emilio Fábregas, presidente del Club de Tiro de Zaragoza, considera que las armas son para los americanos algo familiar y cotidiano. "Estados Unidos es un país relativamente nuevo, con una historia de 200 años, que se forjó en base a las armas. Es un país que estaba despoblado y todavía hoy quedan grandes superficies de terreno con escasa población, lo que hace que mucha gente adquiera estos método de autodefensa", explica.

El derecho de poseer armas ("right to bear arms") de los norteamericanos se basa en la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos del año 1791. Esta enmienda siempre ha sido objeto de debate entre los defensores del control de armas y los que abogan por la permisividad. En ella se establece el derecho de llevar armas de los policías y fuerzas de seguridad del Estado, aunque lo hace extensible al resto de los mortales en caso de que "esa milicia se extralimitase".

Aunque el tipo de armamento al que se puede tener acceso varía en función de los estados, que tienen margen para regular estas y otras cuestiones como los permisos que tiene que tener el comprador, la legislación en el país es normalmente muy laxa. Se pueden llevar armas en el coche e incluso en algunos institutos y universidades, siempre y cuando estén destinadas a usos legales como la protección de la propiedad o de uno mismo.

"Conseguir un arma en Estados Unidos es mucho más fácil que en España", asegura Emilio Fábregas. A diferencia de los americanos, los españoles lo tenemos mucho más complicado. Según el presidente del Club de Tiro, "para utilizar un arma corta en nuestro país necesitas un permiso de armas deportivo que se consigue tras realizar un examen de la Guardia Civil. Además tienes que aprobar un estudio psicofísico y no tener antecedentes penales" . En ningun caso el arma se puede llevar alegremente por la calle. "Las armas solo se pueden transportar de casa al club de tiro, con el cargador aparte y metidas en un maletín. Además, su uso está prohibido para menores de 18 años".

El 'lobby' del rifle

Para el profesor universitario José Manuel Lasierra, otra de las razones para no restringir o limitar el uso de las armas en el país es el poder que las empresas fabricantes de armas tienen en la sociedad y economía americana. Un ejemplo es el de la Asociación Nacional del Rifle americana (la NRA por sus siglas en inglés). Esta organización no es ningún club de frikis, como puede parecer a este lado del Atlántico, sino un todopoderoso lobby de cuatro millones de estadounidenses que se sienten en el deber de "proteger y defender la Constitución de Estados Unidos, especialmente en lo relacionado con los derechos a adquirir, poseer, coleccionar, llevar consigo o disfrutar del derecho de usar armas".

Según Lasierra, "los lobbies americanos de las armas y el cine son los que mantienen esta filosofía del uso de las armas y la necesidad de defenderse con ellas. Nadie se plantea que la industria armamentística reduzca su peso en la economía". Estados Unidos es el primer fabricante de armamento y munición del mundo, con unas 250 millones de balas cada año.

De todos modos, no es motivo suficiente para no tomar cartas sobre el asunto. Emilio Fábregas cree que no tiene nada que ver que un país produzca armas con la facilidad que tienen sus habitantes para conseguir una. "Alemania es el primer fabricante de armas cortas del mundo y sin embargo sus leyes son más limitadas", afirma. Para el presidente del Club de Tiro lo que es evidente es que cuanto mayor facilidad se tenga para acceder a un arma, más peligros existen. "Cuanto mayor número de armas haya repartidas entre la población, más probabilidad hay de que se produzcan este tipo de sucesos".

 

 

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