El último dinosaurio

 

Jesús Martínez, 1° de la ESO IES Pirámide (Huesca)>

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. El hombre lo miraba como si fuera su mayor tesoro. Era el último dinosaurio que quedaba en el mundo, porque todos los demás ya se habían extinguido, por eso lo quería tanto. Pasaron todo el día juntos, jugaron, comieron, se divirtieron, cenaron, vieron la tele... Al día siguiente hicieron lo mismo, al otro lo mismo, al otro lo mismo, al otro lo mismo y así sucesivamente. El dinosaurio le dijo que se aburría con él, y que se iba a ir con otro después de que pasara la noche. Pasó la noche, pero cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
 

 

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