Destino y amor

 

Javier Beguería Bueno, El Pilar Maristas

El Destino puede llegar a ser muy caprichoso, en ocasiones demasiado, y en muchas otras, cruel.

El Destino es aquello que supuestamente escribe tu vida antes incluso de tu nacimiento, como si fuéramos meras marionetas en el gran teatro de la vida y de la existencia. Marionetas que intentan soltarse de las cuerdas que los manejan, que intentan alcanzar algo más, superior. Ese algo para unas marionetas es poder, para otras amistad, para otras dinero y para otras tantas es la felicidad.

Curioso término el de Felicidad. La Felicidad es el estado que muchos quieren o intentan alcanzar. Pero, ¿qué es realmente la felicidad?

Para mi la felicidad no solo es un estado, también es una forma de vivir y sobre todo, de ver la vida. La felicidad es una meta que solo sabes si la has alcanzado cuando en tus últimos minutos eres capaz de sonreír, de recordar toda tu vida y ser capaz, a pesar de que esta a punto de finalizar, poder decir lo orgulloso y feliz que te sientes en esos momentos por haber logrado el mayor de los tesoros.

Hay una forma de conseguir la felicidad que para mi es la mejor. Antes incluso de haberla conseguido, compartirla con la persona a la que quieres. La persona con la que has compartido tu vida y has querido más que a ti mismo. La persona de la que te acuerdas cuando estás a punto de morir. La persona con la que has tenido tus hijos, tu casa, todo lo tuyo. Con aquella que has sabido que la has tenido a tu lado siempre, y que la seguirás teniendo.

Encontrar a esta persona no es ni mucho menos fácil, más bien todo lo contrario. Te vas a caer mil veces antes de que esta te levante y te aguante para que no te vuelvas a caer. Pero para eso todavía mucho ¿o poco? Es una pregunta que nadie puede responder pero ¿porque vamos a estar ahora pensando en responder esa pregunta cuando podemos disfrutar de otras personas? Somos seres humanos y por nuestras venas corre sangre.

Tenemos sentimientos que son irrefrenables y que van a estar ahí siempre. Puede que la persona en la que estoy pensando ahora mismo no sea esa persona que todo el mundo esperamos para el resto de nuestra vida, pero si es la persona que espero para pasar esta etapa de mi vida. Puede durar más o menos, pero para que algo finalice primero ha de comenzar. Comenzó y terminó. Sí. Pero no ocurrió en el momento más adecuado ya que ambos estábamos todavía con una espina en nuestro corazoncito. Lo cual nos lleva al presente. ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo?

Tienes claro que quieres intentarlo de nuevo con ella y la certeza de que esta vez no vas a permitir que salga mal. Pero, ¿qué piensa ella? ¿Y si ya no siente nada por mí? Volveré a estar viéndola todo los días, notando como cada vez que la miro o nuestras miradas se cruzan noto ese hormigueo en el estómago. Esa sensación de fracaso, de impotencia al no poder darle un beso o un abrazo.

También es muy cierto que estas cosas cambian cuando menos te lo esperas y en muchos momentos de la vida de cada uno puede que la suerte te sonría y logres conseguir esos besos, abrazos... momentos de amor, felicidad y destino junto a ella. Porque es en esos momentos cuando realmente te das cuenta de lo mucho que quieres a esa persona, de lo importante que son esos momentos para ti y de la felicidad que desprendes al estar junto a ella. Porque la felicidad no es cosa de uno mismo sino que es cosa de dos.

No hay nada mejor que poder compartir esa alegría, bienestar, felicidad con esa personita que la mayoría del mundo no conoce pero que para ti es tu mundo.

 

 

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