Devoción en las calles

 

Miles de cofrades se preparan para vivir la Semana Santa aragonesa en silencio o a golpe de tambor

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Falta muy poco para que empiecen las vacaciones de Semana Santa, unos días de descanso para salir de la rutina diaria y coger fuerzas antes del tramo final del curso. La Semana Santa es también una época de reflexión para los cristianos. Según explica Juan Murillo, presidente de la Junta de Coordinación de Cofradías de Zaragoza, "lo que se celebra estos días es la pasión, muerte y resurrección de Cristo". Miles de personas llevan semanas preparándose para los actos que tienen lugar estos días en toda la comunidad autónoma. La celebración de la Semana Santa es muy especial en lugares como el Bajo Aragón o Zaragoza, donde ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

"Las procesiones de Semana Santa tienen una tradición secular. Hablamos de que la celebración en Zaragoza tiene aproximadamente unos 700 años de antigüedad", cuenta Juan Murillo. La Semana Santa comenzó a celebrarse tal y como la conocemos en la Edad Media. Hasta entonces solo tenía lugar en el interior de las iglesias, pero en un momento determinado se decide sacar la celebración a la calle. Para el presidente de las cofradías, "lo que se hace es acercar la liturgia al pueblo para que la gente de la Edad Media pueda entender su significado".

Si hay algo que caracteriza a la Semana Santa son sin duda las procesiones que recorren las calles en una atmósfera de sentimiento y devoción. En Zaragoza hay más de 15.500 cofrades y 24 cofradías distintas, que realizan un total de 49 procesiones a lo largo de toda la semana. Todas estas procesiones tienen elementos en común. "El elemento central es la imagen de pasión o paso que antiguamente se llevaba a hombros pero que actualmente se lleva sobre ruedas", comenta Juan Murillo. Este paso se corresponde con la imagen del misterio que lleva el nombre de la cofradía. Por ejemplo, el paso titular de la Cofradía del Descendimiento es la imagen del descendimiento de la cruz, y el de la Cofradía de la Piedad es la imagen de la Virgen de la Piedad. Además, según el presidente de la coordinadora, "la mayoría de las cofradías tienen una segunda imagen o advocación que tiene que ver con la Virgen, lo que se llama advocación mariana".

Todas las procesiones comienzan con el elemento identificativo de la cofradía, que se denomina guión, seguido de los atributos procesionales que suelen ser faroles, ciriales o pebeteros. Detrás de estos viene algo clásico de las procesiones, la cruz in memoriam, que en su parte posterior lleva inscritos los nombres de los cofrades fallecidos desde la fundación de la cofradía.

Tras la cruz in memoriam hace su aparición la banda de instrumentos, que "suele ser la puerta de entrada de los cofrades a la Semana Santa y a la cofradía". Muchos de los cofrades que participan en las procesiones tocan algún instrumento. El desfile finaliza con la presidencia de la cofradía, las bandas de cierre y un grupo de señoras que llaman mucho la atención por su vestimenta. Se dice que "van vestidas de manolas, todas de negro y con mantilla negra, salvo el día de la Resurrección de Jesús que visten de blanco".

Un elemento muy característico de la Semana Santa aragonesa son las bandas de instrumentos que acompañan a los pasos en la procesión, "sobre todo los tambores que se trajeron a Zaragoza importados del Bajo Aragón por una cofradía que se llamaba Las siete palabras", dice Murillo. "A partir de ese momento todas las cofradías abandonaron las bandas de música que llevaban y se incorporó el tambor que en el Bajo Aragón se toca desde hace cientos de años".

Actos destacados

Las procesiones de Semana Santa pretenden recrear de forma simbólica los últimos días de la vida de Jesús según lo que cuenta los apóstoles en la Biblia. La Semana Santa como tal cuenta con un montón de actos que comienzan en las semanas previas a los días de vacaciones, durante la Cuaresma. El acto que anuncia la llegada de la Semana Santa es el pregón, que este año ha tenido lugar el sábado pasado tras el Viernes Doloroso. A partir de entonces, las procesiones se suceden día tras día durante toda la semana.

La procesión más importante de Zaragoza es la del Santo Entierro, el Viernes Santo. "Es una procesión donde participan todas las cofradías de la ciudad y donde puedes ver, porque va ordenada cronológicamente, desde la entrada de Jesús en Jerusalén hasta el Cristo muerto en la cama", dice Juan Murillo. La Semana Santa finaliza el Domingo de Resurrección con la celebración de la vuelta de Jesús a la vida. "Es el día de abandonar la tristeza y celebrar la resurrección. Por eso en la Plaza del Pilar se cantan y bailan jotas; es la única procesión festiva".

Visita:www.facebook.com/Zaragoza-Junta-Coordinadora-Cofradías

 

 

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