Mi viaje a Madrid

 

Esther Martín. 2° BTO IES Benjamín Jarnés (Fuentes de Ebro)

Madrid. ¿A qué suena esta palabra? Urbe, avenidas comerciales, tráfico, museos, turistas, Puerta del Sol, Cibeles, políticos, industria, televisión, famosos, punto neurálgico. Sí, en eso se resume. Madrid es el centro neurálgico de España. Nunca me había imaginado que la actividad fuese tan febril aunque de sobras sepamos que allí se localizan la mayoría de las instituciones que a la sociedad, la economía, la política y la cultura española conciernen.

Y es que en dos días tuve posibilidad de haber salido cuatro veces en la tele, aunque podría haber aparecido muchas más porque los periodistas corrían por las calles a la caza de la presa constantemente. Lo que parecía sonar tan bien en un principio ya no parece tan positivo, ¿verdad? No, porque lo que perseguían las cámaras y los micrófonos no era a un cocinero y su receta, ni a un activista y su ONG, ni a un médico y su investigación en la cura del cáncer, ni a un hombre de a pie y su denuncia. Lo que los focos iluminaban era a personalidades "responsables" de nuestro dinero, "encargados" de que España funcione y que cumpla sus objetivos, de que se mantenga como una nación ejemplar. A todo esto, el modelo a seguir por los políticos en el Congreso es "admirable". En aquel pasado martes, mientras uno trataba de defender su tesis los demás se organizaban en grupos para conversar cual parranda tabernera o directamente abandonaban el hemiciclo porque se daban cuenta de que tenían algo más importante que hacer que estar allí escuchando. Como todas las leyes se promulguen así, no sabrán ni lo que votan. Así se "encargan" de que España funcione. Me atraían tantos medios de comunicación cuando yo, en mi ciudad, me emociono sólo de ver pasar la furgoneta de la televisión autonómica por el pueblo una vez al mes. Pero si va a hacerlo para devorar a preguntas a ese culpable que las esquiva con indiferencia e ignorar al ciudadano que va detrás colmándolo de los atributos que merece, entonces prefiero permanecer fuera de la panorámica del objetivo.

Vi muchas manifestaciones en distintos lugares en muy poco tiempo y a muchos policías para contener a pocas personas: 'Stop Desahucios', 'Por la III República'... ¿Han pensado que si las cosas funcionasen como deben nadie tendría por qué manifestarse contra nada o a favor de un cambio en el sistema? Piénsenlo, señores dirigentes, escuchen al pueblo.

 

 

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