Aventura en el Mar del Sur

 

Cuatro estudiantes aragoneses participarán este verano en un viaje que les llevará por la senda que siguió Núñez de Balboa para descubrir el Pacífico

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Cuatro jóvenes aragoneses están a punto de vivir una aventura que cambiará sus vidas. Un viaje que les llevará a conocer los lugares en los que se desarrollaron enigmáticas culturas, a recorrer antiguas rutas comerciales y a vivir, en definitiva, una experiencia única e inolvidable. Marta Gallego, Alba Bernad, Santiago Conde y Elena Ruiz son los participantes aragoneses de la Ruta Quetzal 2013, una aventura que este año conmemora el quinto centenario del descubrimiento del Océano Pacífico por parte del explorador extremeño Vasco Núñez de Balboa.

El viaje se iniciará en junio en la Ciudad de Panamá. Desde allí los expedicionarios recorrerán el camino de Cruces y cruzarán el Canal de Panamá hasta el Mar Caribe, donde visitarán las fortificaciones de Portobelo. Los ruteros tendrán también ocasión de vivir con los indios kuna en la localidad de Carrero, donde empezará la aventura de Núñez de Balboa, combinando las expediciones por tierra con etapas de navegación fluvial. Para llegar hasta el Mar del Sur, los jóvenes tendrán que atravesar el Parque Nacional del Darién, una reserva de la bioesfera que reúne hábitats muy variados.

Una vez finalizada la etapa en Panamá, la ruta cruzará el Atlántico y llegará a España, donde será recibida por los Reyes. La expedición intentará captar el ambiente renacentista de las localidades españolas en las que vivió Núñez de Balboa y se trasladará después a Bélgica para estudiar la figura de Carlos I de España y V de Alemania en las ciudades de Gante, Brujas y Bruselas. En la capital belga, los ruteros visitarán además algunas de las instituciones más importantes de la Unión Europea.

Más de 8.000 participantes

A lo largo de su viaje, de un mes y medio de duración, estos jóvenes estudiantes de la comunidad convivirán con otros 225 jóvenes de 53 países diferentes, además de vivir mil y una aventuras que les servirán para conocer mejor las civilizaciones mediterráneas y precolombinas. Ambas han dado como resultado un mestizaje que todavía hoy conforma nuestro mundo.

La Ruta Quetzal es el sueño de cualquier viajero. La expedición combina cultura y aventura con multitud de actividades, aunque sin comodidades y con lo justo. "¡Solo podemos llevar cuatro mudas de ropa interior!", resaltan los participantes aragoneses. A lo largo de 27 ediciones, más de 8.000 jóvenes europeos, americanos y de países como Marruecos, Guinea Ecuatorial, Filipinas o China han tenido la oportunidad de viajar por el mundo y conocer las dimensiones humanas e históricas de las culturas milenarias que habitan las tierras latinoamericanas.

Pero sobre todo, esta expedición es una experiencia formativa en la que los participantes, además de ampliar sus conocimientos, convivirán con jóvenes de su edad de otros países y adquirirán una nueva y más real escala de valores que va más allá de la riqueza y la pobreza.

Aunque llegar a participar en la Ruta Quetzal no es una tarea fácil. A través de un riguroso proceso de selección, los participantes son elegidos entre los mejores estudiantes de cada país. En esta ocasión han tenido que realizar un trabajo a elegir entre tres temas relacionados con el viaje: el Parque Nacional de Darién, Vasco Núñez de Balboa o De la Europa de Carlos V a la Unión Europea. Estos trabajos pueden ser artísticos, literarios o de investigación, y según los expedicionarios aragoneses exigen "fuerza de voluntad" porque se tarda unos cuantos meses en prepararlos.

Tras pasar la selección de los trabajos, los estudiantes aragoneses tuvieron que viajar a Madrid para enfrentarse a una entrevista personal en la que les hicieron preguntas sobre el tema desarrollado. Una lista definitiva se publica poco después en la página web de la ruta para que los alumnos conozcan si son o no expedicionarios.

Aunque el viaje empieza en junio, la aventura ya ha comenzado para estos estudiantes aragoneses. Para disfrutar al máximo de esta experiencia hay muchas cosas que los expedicionarios deben saber. "Nos han dicho que en Panamá llueve mucho, así que tenemos que meter toda la ropa en bolsas para que no se moje", indica Marta Gallego. "También tenemos que fabricarnos un saco de dormir casero con una sabana para el clima tropical", añade Elena Ruiz.

Dos mochilas, cinco pares de calcetines, cuatro camisetas, dos pantalones largos, un par de botas, unas chanclas, dos trajes de baño, cuatro mudas de ropa interior, una capa de agua y un forro polar, es toda la ropa que los jóvenes ruteros llevarán consigo durante este mes y medio, además de otros utensilios necesarios para la vida en el campamento y un cuaderno, por supuesto, para escribir su diario de a bordo.

Visita:
www.rutaquetzalbbva.com
www.fundaciondarien.org
www.rtve.es/alacarta/videos/rutaquetzal

 

 

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