Jugar a tener miedo

 

Las películas de miedo son un género tan antiguo como el cine. Muchas están hechas para y por adolescentes

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

De todas las tendencias del cine americano de las últimas décadas, el cine producido para el público adolescente destaca con fuerza. Durante mucho tiempo, Hollywood ha encontrado su tabla de salvación en los jóvenes espectadores sedientos de entretenimiento. El peso de la adolescencia en el cine está muy presente, tanto en los personajes como en los géneros de la comedia y el terror. La promesa del miedo ha sido siempre un cebo para atraer a las salas al público juvenil, al que la industria ha dado un sinfín de personajes con los que identificarse y sufrir: el cóctel perfecto para una tarde de cine y evasión con los colegas.

Un claro ejemplo de esta moda es la película Memorias de un zombi adolescente, uno de los éxitos de taquilla más sorprendentes del cine yanqui de los últimos tiempos. Esta película, que sigue la estela de la saga Crepúsculo, combina terror, comedia y romanticismo en una cinta que ha cautivado a la juventud. Con ella compiten otras películas que han logrado el éxito en las pantallas españolas, como las recientes Paranormal Activity, Mamá o Posesión infernal. Pero ¿qué tienen todas estas películas para enganchar a un público que no siempre se conforma con lo que le echen?

El profesor universitario y experto en cine de terror, Carlos Gurpegui, analiza las claves de un género que persigue transmitir al espectador una sensación de miedo controlado o de morbosidad. Carlos Gurpegui lo define como "un género que remite a lo más primitivo, el miedo y su misterio, la intrusión de lo extraño o monstruoso en lo cotidiano, algo que sirve para perturbar la seguridad del espectador y su noción de realidad". Y es que siempre es un reto jugar con la separación de lo real y lo irreal, como afirma Tim Burton.

El hecho de que el cine de terror genere una sensación de miedo y no un miedo real también nos habla de sus orígenes. No siempre la sociedad ha estado preparada para entender que los fantasmas, las brujas, los vampiros y todos los elementos fantásticos a los que hace mención no existen... ¿o si?

En la Edad Media una novela de miedo no hubiera tenido ningún sentido porque el terror es un género característico de la modernidad. La corriente que dio con esta original fórmula fue el romanticismo. Los escritores románticos rescataron las viejas historias medievales que habían sobrevivido en los pueblos y las adaptaron al gusto moderno, hablando de una realidad paralela poblada de espíritus y elementos imaginarios. La primera novela de terror fue Frankenstein, escrita en 1816 por Mary Shelley.

El cine de terror tardaría ocho décadas en llegar. Surge en el año 1896 con la película producida por los hermanos Lumière La llegada del tren a la ciudad y más tarde con la adaptación de Frankenstein al cine mudo. De estas cintas, el profesor universitaria recuerda que fue "una etapa magnífica para dar plasticidad a estas narrativas del desasosiego".

Con el alma en vilo

Miedo, pánico, preocupación, incomodidad y angustia son algunas de las sensaciones que provoca en los espectadores el cine de terror. "Esta emoción muy particular nos deja en suspensión, de ahí la palabra suspense", resalta Carlos Gurpegui. Es esa sensación de tener continuamente el alma en vino o el corazón en un puño. En opinión del profesor universitario, "el cine de terror es el resultado de una doble aventura, interna y externa, una lucha contra el bien y el mal, entre el deseo, el sueño y la pesadilla".

Una de las teorías sobre el género de terror dice que este siempre habla de preocupaciones sociales. Por ejemplo, el tema del vampirismo se ha asociado según las épocas al miedo social a la homosexualidad o al sida. Un ejemplo son las películas de los años 90 Drácula o Entrevista con el vampiro. "En etapas de crisis, monstruos y catástrofes son los principales protagonistas", asegura Carlos Gurpegui. "A estos les acompañan visiones apocalípticas, extraterrestres de colores y villanos de cómic que muestran el lado más perverso de la naturaleza humana".

Los personajes característicos de el género de terror son los vampiros, los hombres lobo, monstruos, fantasmas, brujas, zombis, así como algunos animales y creaciones espeluznantes. Las películas de miedo también se caracterizan por su escasa iluminación, los escenarios nocturnos o macabros (véase la saga de películas Saw) y una banda sonora muy densa, como ocurre en Psicosis, Tiburón o Halloween, todas ellas películas de culto para los amantes del género más terrorífico.

En general, las cintas de miedo apelan a temas que suelen generar inquietud en la sociedad: lo desconocido y el más allá, la tiranía despiadada, lo monstruoso o el miedo a la locura. Uno de los subgéneros más conocidos del cine de terror es el thriller. Según explica nuestro especialista, "aunque es una variante del cine policiaco por sus dosis de intriga y tensión, el subgénero del thriller --to thrill: hacer temblar o estremecer, dar escalofríos-- cobra carta de ciudadanía de terror, presentando al psicópata como estrella, como sabiamente mostró El silencio de los corderos con Hannibal Lecter".

Su éxito entre los adolescentes

En la trama de una película de miedo y suspense que se precie no faltan los sustos, las persecuciones o el acecho de mil y un peligros a los protagonistas, que tratan de salvar sus vidas huyendo, gritando e investigando hasta dar con el origen de tanta maldad. El cine de terror se asienta sobre todo en las leyendas y supersticiones, en las pesadillas y en los temores que se desprenden de la cultura y la sociedad actual. Planteado así puede resultar incluso extraño que este tipo de cine triunfe tanto entre el público juvenil, pero lo cierto es que muchas de estas películas tienen a los más jóvenes como destinatarios.

El profesor universitario y especialista en cine de terror cree que este género gusta tanto a los adolescentes "porque conecta con la necesidad de experimentar nuevas y fuertes sensaciones". El experto considera que este tipo de películas profundiza en el eros y el thanatos (el amor y la muerte), aquellas pulsiones básicas que según el filósofo Platón rigen los designios de la especie humana. "Y también gusta --continúa Carlos Gurpegui-- por la manera descarada que la adolescencia tiene de acercarse a según qué cosas. De ahí que la mezcla de géneros funciones a la perfección: Crepúsculo con el romanticismo light o Scary Movie con el humor grotesco, por ejemplo".

Lo que parece claro es que el cine de terror no ha parado y no dejará de evolucionar. Basta con echar un vistazo a la cartelera. El cine actual, según el profesor, "ahonda en tres taquilleras 'eses': sustos, sangre y sexo', y cuando no hay ideas se hacen remakes, películas sobre otras películas ya vistas". Es el caso de Posesión infernal, película que regresa ahora a las pantallas tras lograr el éxito en los años 80 nada más y nada menos. "No obstante, diferentes industrias cinematográficas como la canadiense o la oriental nos siguen obsequiando con nuevas y estimulantes propuestas sobre el miedo", añade el especialista. El miedo invita a sentir, y si es desde una butaca de una sala de cine con una caja de palomitas en la mano, mucho mejor.

Visita:
www.aullidos.com
www.cultura.elpais.com

 

 

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