El sol y la luna

 

Carlos González Hidalgo, 2º ESO La Salle Montemolín

Cuenta una antigua leyenda azteca que antes de que hubiera día en el mundo, se reunieron los dioses en Tetihuacán, municipio del actual país El Salvador.

--¿Quién alumbrará el mundo?-- preguntaron.

Un dios arrogante que se llamaba Tecuciztécatl, dijo:

--Yo me encargaré de alumbrar el mundo.

Tras sus palabras los otros dioses preguntaron:

--¿Quién más?

Se miraron los unos a los otros pero ninguno se ofrecía voluntario para aquel oficio.

--Se tú quien alumbre. --Le dijeron a Nanahuatzin, que era un dios feo, humilde y callado. El dios obedeció de buena voluntad.

En los días posteriores los dos dioses comenzaron a hacer penitencia para llegar puros al sacrificio para el cual se habían ofrecido.

Pasados cuatro días, los dioses volvieron a reunirse alrededor del fuego para presenciar el sacrificio de Tecuciztécatll y Nanahuatzin. Entonces todas las deidades presentes dijeron:

--¡Ea pues, Tecuciztéatl! ¡Entra en tu fuego!-- Este hizo el intento de echarse sobre el fuego por primera vez pero no se atrevió. Cuatro veces lo probó, pero no pudo arrojarse.

Luego los dioses dijeron:

--¡Ea pues, Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú!-- Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó al fuego. Tecuciztéatl, cuando vio que este se habría arrojado, se avergonzó de su cobardía y también se aventuró.

Después los dioses miraron al este y dijeron:

--Por ahí aparecerá Nanahuatzin hecho Sol--. Y fue cierto

Nadie lo podía mirar porque lastimaba los ojos. Resplandecía y derramaba rayos por todos los lados. Después apareció Tecuciztéatl hecho Luna.

En el mismo orden en el que entraron en el fuego los dioses aparecieron convertidos en el Sol y La Luna. Desde entonces hay día y noche en el mundo.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón