Viaje doble

 

Brandon Alarcón, 3º ESO La Salle Montemolín

El verano del 2010, un día que volvía de la piscina a dejar la mochila en casa, mis padres me contaron que la siguiente semana iríamos a la playa con mi primo y unos amigos de mis padres, que eran padres de un amigo mío. Luego salí con mis amigos y mi amigo me contó que sus padres también le habían dicho lo mismo, y pasamos lo que quedaba de día con los amigos jugando.

Un día antes de ir a la playa, hicimos las maletas y preparamos todo. Esa noche no podía dormir, así que la pase hablando con los amigos por Internet, hasta que mis padres se despertaron y me dijeron que me preparase. Yo me cambié y desayuné mientras mis padres me regañaban por no haber dormido nada y pasar la noche conectado en el ordenador.

Cuando salimos de casa, mi prima nos esperaba en la puerta; al llegar a la plaza donde estaba el coche, nos esperaban los amigos de mis padres. Yo prefería ir en el coche de mi amigos para jugar a la PSP y hablar. Al principio estaba bien, pero luego me entró el sueño y me dormí el resto del viaje por el sueño que tenía.

Al llegar a la playa nos fuimos al camping donde me acosté al llegar porque todavía tenía sueño. Mientras, mi hermano, mi prima y mi amigo se fueron a la piscina. Después de la comida, llegaron y me despertaron llamándome al móvil. Luego decidieron ir a la playa y yo también quería ir, así que fuimos con ellos. Cuando estábamos en la playa, nuestros padres nos llamaron para saber dónde estábamos. Tres días más, la rutina fue parecida. El última día lo disfrutamos, pero después de cenar salimos a dar una vuelta.

Al siguiente día mis padres me dijeron que tenían una sorpresa pero que me la dirían luego. En el viaje paramos a mitad de camino, pero no íbamos dirección a Zaragoza. Después de una hora y media de viaje muy larga que yo me la pasé durmiendo llegamos a Andorra. Esa era la sorpresa, que hace un tiempo me apetecía ir a Andorra para comprarme alguna cosa. Al final pasamos allí otros dos días de vacaciones y en este tiempo me compré unos cascos, unas zapatillas, una camiseta y un pantalón, y todos también se compraron algunas cosas que les gustaban. Al final volvimos a Zaragoza y después de una semana muy cansada, pero divertida, volvimos a clase.

 

 

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