Ciberbullying, un problema nada virtual

 

El acoso escolar se ve amplificado por el uso de redes sociales y nuevas tecnologías

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Rebecca Sedwick, una joven estadounidense de 12 años, se ha suicidado este mes de septiembre harta del ciberacoso de un grupo de compañeras de instituto. Su muerte ha reabierto el debate sobre el uso que algunos jóvenes hacen de las nuevas tecnologías. Con la aparición de Internet y las redes sociales, el acoso escolar ya no se limita al patio del colegio sino que llega hasta las habitaciones de los adolescentes y se prolonga todo el día. En España, uno de cada diez menores de entre 13 y 16 años dice haber sufrido ciberacoso, según un reciente informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

El orientador de Secundaria, Juan Antonio Planas, afirma que el acoso escolar se ve amplificado actualmente por el uso de las nuevas tecnologías. "Cuando ridiculizas a una persona y esto puede llegar a todo el mundo, incluso a la propia familia, es demoledor y los chavales lo pasan mal". Planas explica que insultar a un compañero es "mucho peor" cuando se hace a través de una red social. El anonimato hace que aumenten este tipo de situaciones. "Hay gente que se escuda en que no puedas verla físicamente para insultar a un compañero o levantar un rumor, y como la persona no conoce quién hace ese comentario, no puede defenderse".

El ciberbullying o ciberacoso es un maltrato sobre todo psicológico, que se da entre compañeros de una misma clase, colegio o instituto a través de las redes sociales u otras aplicaciones. Un defecto físico o simplemente caerle mal a alguien pueden ser el detonante. Aunque el ciberacoso tiene muchas variantes, por ejemplo el que se da a través de los teléfonos móviles y "que por desgracia cada vez es más común", dice Planas.

Insultar a un compañero en Tuenti o Facebook, amenazar a alguien por Whassap, manipular una fotografía para burlarse de alguien o levantar rumores y hacer que circulen por la red, no es un juego de niños ni mucho menos un problema virtual. Nacho Sanjuán, inspector jefe de la Brigada de Delitos Tecnológicos de la Policía de Zaragoza encargada de investigar los casos de ciberbullying que se producen en nuestra comunidad autónoma, explica que "el ciberacoso es un delito que está perseguido por la ley".

Lo que hace que un insulto o una burla a un compañero se convierta en un hecho delictivo es que se haga público. "El código penal español tipifica los delitos de injurias y calumnias como más graves si se hacen por medio de publicidad. No es lo mismo que yo te insulte a ti y se enteren tres personas, a que te insulte y denigre tu honor y se entere toda la sociedad que te rodea", dice Sanjuán.

En Aragón no se denuncian muchos casos de ciberacoso entre adolescentes y los que se denuncian se investigan. Sin embargo, el inspector reconoce que existe lo que se denomina "cifra negra" y es que "muchos delitos no se conocen porque los niños no se lo cuentan a sus padres, sobre todo por vergüenza".

Un insulto o amenaza a través de una red social es motivo suficiente para que la Policía pueda comenzar una investigación. Además los delitos de ciberacoso son difíciles de ocultar. "Todo lo que se hace en Internet queda allí", explica el Inspector Sanjuán. "Los potenciales autores tienen que saber que por mucho que intenten ocultarse hay herramientas para localizarlos". Una vez se ha denunciado el caso a la Policía, los agentes cuentan con medios que le permiten rastrear desde qué móvil u ordenador se ha realizado un comentario o enviado una foto, "todo bajo orden judicial y con el amparo de la ley".

En nuestro país existen penas para las personas que cometen ciberbullying o acoso a través de Internet, tanto si se trata de menores como de personas adultas. En el caso de los más jóvenes las penas consisten fundamentalmente en servicios comunitarios ya que, según Sanjuán, "su objetivo es educar".

Para el orientador de Secundaria, Juan Antonio Planas, "el principal problema del ciberacoso hoy en día, con los sucesos que estamos viendo de jóvenes que se suicidan, es que no tiene vuelta atrás y muchas veces, cuando el que comete estos actos se arrepiente, es demasiado tarde". Por eso cree que es importante la prevención y recomienda a los jóvenes hacer un uso razonable de Internet y no compartir mensajes hirientes ni imágenes que puedan ser comprometidas. "Internet es un gran recurso si se usa bien, pero hay veces que se usa mal y este tipo de autocensura es positivo", añade.

El inspector jefe también coincide en que la solución no es prohibir a los jóvenes tener una red social, aunque estos "tienen que ser conscientes de que estas gracias son un delito que puede causar daños muy graves a sus compañeros". A los jóvenes que sufren este tipo de acoso les aconseja hablar con sus padres, pedir ayuda a los profesores y al centro, y como último recurso "si todo lo demás no tiene efecto", denunciar ante la Policía.

Visita:

www.pantallasamigas.net
www.tuenti.com/contigo
www.policia.es

 

 

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