No te dejes al dolor

 

Paula Lozano y Celia Morcillo, 2º ESO Fundación Educativa San Valero

¿Sabéis? No todas las personas van a estar ahí siempre. Algunas te dejarán, otras, por el contrario, se marcharán sin quererlo, sin despedirse, sin avisar. Existe un momento de tu vida en el que aquellos más cercanos a ti puede que se marchen sin decir adiós y sin que te den la oportunidad de despedirte.

Cuando esto último ocurre, lo único que se puede hacer es superar la pérdida y seguir adelante, mirar al frente con la cabeza bien alta y continuar con tu vida. No puedes quedarte estancado pensado en lo que ha sucedido o arrastrarás toda tu vida un lastre que no te permitirá ser feliz. Cuando se pierde un familiar allegado, tenemos que pasar diversos períodos, comenzando por la negación y terminando por la aceptación. Sin embargo, hay personas que no son capaces de llegar a este último punto, de esta forma se rompen sus familias, se pierden amigos, etc. Perder a alguien importante en tu vida es como si te arrancaran una parte de ti mismo; te sientes vacío y vulnerable, caminas perdido sin saber cómo seguir adelante. Cuando sabes que esa tragedia ha pasado, al principio no puedes creértelo, piensas que es una broma o que es un malentendido... finalmente lo aceptas y lloras por su pérdida, aunque muchos otros no lo hacen y se lo guardan para ellos mismos. Al principio no sabes cómo hacer para que todo vuelva a ser como antes, incluso algunas personas dejan de ocuparse de sus obligaciones y se adentran en un túnel oscuro del que no saben salir. Un buen día te despiertas y no puedes dejar de pensar en aquellos grandes momentos que viviste junto a ellos; sientes que debes seguir con tu camino por el cariño y respeto que sentiste hacia ellos, por lo que decides no mirar atrás y no pensar en el pasado, sino mirar hacia el presente y recordarlos en sus mejores días, sonriendo y disfrutando de la vida.

Muchas veces es muy difícil lograrlo, sobre todo si no has llorado su pérdida o has hablado con alguien sobre ello. A la gente, decirle que no se puede aguantar el tipo permanentemente. A veces hay que llorar, expulsar toda la rabia, formular preguntas que posiblemente nunca sean respondidas, intentar ser feliz. Siempre se ha dicho que hay que sonreír, pero, cuando esto no es posible, es preferible buscar un apoyo, una risa amiga, un hombro en el que llorar.

A partir de ahí, debemos levantarnos poco a poco, con la cabeza bien alta, y el recuerdo de esa persona en el corazón por y para siempre. Puede que hayan desaparecido de tu vida, pero no de tus recuerdos y a veces duele pensar en ellos, pero eso no te hace más débil sino que te fortalece como persona y te hace ser más valiente a la hora de superar estos duros momentos.

Recordad algo importante: llorar o mostrar tus sentimientos no te hace ser más débil, sino más persona... Un minuto de silencio por esas personas que te han dejado abandonada por el camino que es la vida. Infinitos aplausos para aquellas que, pese a todo, se quedan a tu lado.

 

 

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