Criaturas fantásticas

 

El maestro de los efectos especiales Colin Arthur estuvo en Zaragoza y explicó a los alumnos su trayectoria y los secretos de su profesión

Joshua Navea, 1º Bachillerato de Artes

Una treinta de alumnos de los cuatro cursos de Bachillerato de Artes, de los dos cursos, asistimos el 25 de octubre a la apertura de la III Muestra de Cine Fantástico y de Terror de Zaragoza. Fuimos recibidos por la directora del Centro Cívico Teodoro Sánchez Punter, María José Barba, que presentó a Antonio Busquets, comisario de la exposición sobre Guillermo del Toro Hacedor de sueños. Antonio, unas horas antes de la inauguración, tuvo la amabilidad de explicarnos, a nosotros exclusivamente buena parte de esta interesante exposición.

Seguidamente, José Luis Anchegues, Archi, director del Festival de Cine de Zaragoza, nos presentó la película La historia interminable, para la cual trabajó Colin Arthur creando todos los personajes: comepiedras, caracol, dragón blanco, etc., así como los decorados. Cuando llegó el homenajeado, acompañado por Víctor Matellano, que presentaba un libro sobre el especialista en maquillaje, se interrumpió la película para que Arthur pasara a conversar animadamente con todos los alumnos que asistíamos a la conferencia.

Nos explicó cómo había hecho cada personaje, por ejemplo, El Comepiedras lo creó a partir de goma espuma, con látex y otros materiales. Para representar la escena en la cual el personaje se alimentaba de piedras, Colin introdujo pequeñas dinamitas con piedras en su boca, para que cuando estallaran, las piedras saltaran y cayeran al suelo dando esa sensación. Esa toma se grabó con unos 30 fotogramas por segundo para que pareciera que caían más lentas al suelo. También nos explicó por qué le puso al personaje del Dragón blanco cabeza de perro, ya que a veces parece que los perros hablan, y el personaje del dragón hablaba. Para producir esa cabeza hizo un retrato a su perro mezclándolo con un boxer y obtuvo esa composición.

Colin nos habló también de su vida. Diciéndonos cómo aprendió hacer todos esos maquillajes. Para ello necesitó mucho esfuerzo y poco a poco fue aprendiendo métodos nuevos. Cuando era joven empezó esculpiendo con barro haciendo figuras, ya que sus padres eran dibujantes y tenían en casa barro o arcilla para modelar. Su padre murió cuando él tenía 9 años; más tarde Colin decidió ir a la Escuela de Artes donde había estudiado su madre. Y allí aprendió nuevas técnicas en las que basó sus primeros trabajos y fue progresando. Fue a hacer también una prueba de casting al museo de cera de Londres Maddame Tousand, presentando varias maquetas suyas y al final lo contrataron. Así pudo llegar a ser uno de los mejores artesanos, internacionalmente, del maquillaje y efectos especiales. A sus 73 años Colin Arthur da clases en Madrid. Fue una experiencia inolvidable poder conocerle y que respondiera a nuestras preguntas, muy cordialmente.

 

 

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