La abuela loca que lo lavaba todo

 

Santiago Pomer, 2º ESO IES Sierra de Guara

Brum, brum, brum... (centrifugado de lavadora acelerado, lobo en apuros).

A pesar de la inminente llegada del verano, los animalitos del bosque estaban aterrorizados. Por estas épocas del año la abuela loca acechaba estos parajes. La personita en cuestión era una viejecita maniática de la limpieza.

"Cuando nos ve jugando animadamente con los cerditos tirándonos barro y revolcándonos en él, llega y nos dice que tenemos que ir a su casa. Aunque nos resistimos siempre consigue, a lo largo de la temporada en la que ella frecuenta esta zona, llevarse algún animalito novato".

Hay un animal que no es inexperto pero al que siempre consigue atrapar por su especial animadversión hacia él. Era el lobo que estaba experimentado y curtido, pero que a la vez muy olvidadizo y había años que no recordaba que la abuela era tremenda.

Estaba el lobo con su viejo amigo el cerdo jugando a guerras de barro cuando llegó la abuelita en su "Pulcrocar" (coche sin mota alguna de polvo). Al parase junto a ellos le dijo al lobo: "Tú, el sucio de marrón, ¡súbete al coche!".

El lobo obedeció y llegó a casa de la anciana. Cuando vio su enorme lavadora le entró pánico, aunque no le sirvió de nada porque la abuelita practicaba kárate y, de un golpe lo metió en la lavadora y...

 

 

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