Yo no soy tonto

 

Esther Sánchez, 2º ESO IES Sierra de Guara

La abuelita vivía en el bosque. Para su cumpleaños debíamos regalarle algo. Como sabíamos que necesitaba un lavaplatos, se lo compramos. Este no era de su gusto, por lo que nos pidió el tiquet. Nosotros se lo dimos con mucha dulzura, pero en el fondo nos había molestado porque había despreciado nuestro regalo. Pasamos un buen rato con ella y cuando nos fuimos ya era la hora de irse a la cama. La abuelita comenzó a ver la teletienda, como siempre, todos los días se pasaba dos horas viéndola, y se comprobaba todo lo que anunciaban los chicos guapos. A la mañana siguiente la abuelita se dispuso a cambiar el lavaplatos. Cogió su moto y siguió el camino hacia el Mediamarkt, que era donde lo habíamos comprado. Llegando ya a la tienda vio un cartel y se fijó en él. Se quedó embobada durante un tiempo mirando al chico del cartel, que era muy guapo. Cada vez se aproximaba más a un paso de cebra, pero ella iba embobada y no se enteraba. El lobo, que estaba cerca, también estaba distraído hablando por el móvil a la vez que se disponía a pasar por el paso de cebra. Los dos iban embobados y no se enteraban de nada. Entonces, ocurrió la catástrofe. La abuelita atropelló al lobo, y para colmo, el lavaplatos salió volando y se rompió... De esto ya hace tres años y el lobo ya se ha recuperado, la abuelita no ha conseguido cambiar el lavaplatos y en Mediamarkt han cambiado el cartel por otro de un chico más feo.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón