Rodar cabezas

 

Ignacio Navarro, 4º ESO IES Juan de Lanuza

Solamente faltaban treinta minutos para el combate. Mi hijo se disputaba el título de los pesos pesados a las 23:00 y yo le había comprado un punchen como el que usó Rocky como obsequio por su ya casi segura victoria. Lo había buscado por todas partes, por todos los rincones y no me podía imaginar dónde había dejado el maldito punchen, quizá Gloria lo hubiese cogido ya. A las 23.05, finalmente se me ocurrió mirar en el armario de la buhardilla y, efectivamente, allí estaba, colgado de la barra donde se dejan los colgadores, junto a la cabeza perfectamente decapitada de mi hijo, también dispuesta a ser golpeada.
 

 

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