El resurgir de los talent shows

 

La televisión de nuestro país está llena de concursos de talentos, a los que las personas acuden para demostrar sus habilidades y competir por un premio

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

¿Alguno de vosotros ha pensado alguna vez ir a un talent show? ¿Os habéis preguntado dónde van luego los participantes en estos programas? ¿Los vemos después en algún lugar o graban discos? ¿Les pagan por ir? ¿Cómo funcionan estos programas en los que cada uno muestra sus habilidades? Sea como sea, lo que está claro es que la fiebre por aparecer en los concursos de talentos es total a juzgar por el gran número de estos programas que se emiten actualmente en la televisión de nuestro país.

El género del talent show no es algo nuevo, son muchos los espacios de este tipo que se han estrenado a lo largo de la historia de la tele, prácticamente desde sus inicios. Sin embargo, según los expertos, con la irrupción de los realities o la hiperrealidad en este medio de comunicación, el género ha cobrado un mayor protagonismo y vive un auténtico resurgir con presencia en casi todas las cadenas.

Uno de los ejemplos de talent show más claros hoy en día es el programa Tú si que vales que emite Telecinco. En él, los participantes muestran cualquier tipo de destreza ante los miembros de un jurado profesional (con algún miembro especialista en humillar a los participantes) y del público que vota a favor o en contra de las actuaciones. El programa de La Voz, también en la misma cadena, compite casi con las mismas herramientas: jóvenes aspirantes, ilusiones varias, ganas de triunfar en la música, maestría y un jurado dicharachero más o menos borde, sin olvidar un presentador de relumbrón.

Pero antes de estos programas hubo muchos otros. En los años 90 Lluvia de estrellas o Menudas estrellas proporcionaron una buena cantera de voces al panorama musical. Y tras ellos llegó Operación Triunfo, que cambiaría para siempre el panorama de los concursos de talentos y aportaría una manera singular de mezclar la música, el reality show, la emoción, la industria y la construcción de personajes.

Una vez agotado el formato de Operación Triunfo que llegó a la edición número 8, el género ha tenido algunas variantes. En el 2011 llegó a Antena 3 Tu cara me suena, presentado por Manel Fuentes, que le ha dado a la cadena los mejores resultados de audiencia de los dos últimos años. En este caso no son jóvenes promesas desconocidas sino artistas consagrados de todos los ramos los que compiten por realizar la mejor imitación musical. Sin embargo, la cadena no tardó en apostar por el tradicional concurso de talentos con El número uno, presentado por Paula Vázquez.

Además, todos recordaréis otros programas del género enfocados a otras disciplinas artísticas como Fama ¡A bailar!, emitido en Cuatro, en el que jóvenes aspirantes a bailarines entraban en una escuela de alto rendimiento para mejorar sus dotes artísticas y deleitarnos cada tarde con coreografías de todos los estilos, desde clásico a hip hop, pasando por funky o danza jazz.

En el camino hasta la actualidad han desfilado por la pantalla otros muchos, como Factor X, Tienes talento o Cántame cómo paso, con más o menos fortuna. Pero la moda del talent show continúa y ahora parece haber dado una vuelta de rosca. Un claro ejemplo de ello son los programas MasterChef (TVE) y Top chef que se emite actualmente en Antena 3 bajo la batuta del cocinero Alberto Chicote. Si no saber cantar o bailar era un impedimento para participar en untalent show, ahora saber cocinar unos ravioli o freír un huevo con estilo también puede catapultarnos a la fama. Eso sí, aunque ganarse la fama cuesta, esta no suele durar demasiado, y la mayor parte de los participantes en este tipo de concursos terminan en el olvido. Solo unos pocos logran hacer realidad sus sueños.

 

 

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