Comer en la escuela

 

El 30% de los escolares de infantil y primaria realiza la comida principal del día en su centro de enseñanza

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El comedor de un colegio es un espacio donde se suministran alimentos, pero también un lugar donde los niños y las niñas aprenden a comer y alimentarse adquiriendo hábitos que les permiten mantener una alimentación equilibrada a lo largo de su vida. En Aragón, más de un 30% de los escolares de educación infantil y primara de la enseñanza pública realiza la comida principal del día en su centro de enseñanza. Esto supone la ingesta de entre el 30 y 35% del aporte energético diario y el aporte de un considerable volumen de nutrientes durante al menos ocho meses al año.

Con el objetivo de garantizar una alimentación saludable y equilibrada y que a través del comedor los alumnos aprendan a alimentarse de forma adecuada, los departamentos de Educación y Sanidad del Gobierno de Aragón han elaborado una guía de comedores escolares con una serie de orientaciones y recomendaciones.

En ella se recogen las recomendaciones tanto de la Organización Mundial de la Salud en aspectos nutricionales como de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición sobre alimentación en centros educativos, así como las normas que rigen los comedores escolares y que debería contener un menú escolar equilibrado. La guía establece una serie de criterios nutricionales a la hora de elaborar el menú escolar. Estos deben ser variados, equilibrados y adaptados a las necesidades de cada edad. No es lo mismo el aporte de energía que necesita un niño de 3 años que uno de 12. Según la normativa, los menús servidos en los comedores serán siempre supervisados por profesionales sanitarios con formación acreditada en nutrición y dietética, de manera que se garantice que son variados, equilibrados y adaptados.

Además, recomienda limitar el uso de productos precocinados como croquetas, rebozados, empanados, etc. a una frecuencia máxima de tres veces al mes. También evitar que las guarniciones de los segundos sean fritos y priorizar que sean verduras y ensaladas en sus distintas variedades. Para aliñar o usar en crudo, recomienda el aceite de oliva, moderar el uso de la sal y acompañar la comida con una ración de pan. En cuanto a los postres, aconseja que sea fruta lo habitual, y que los zumos y lácteos sean un complemento pero nunca sustituto de la fruta natural.

Además, desde Educación se considera importante garantizar también unas determinadas condiciones ambientales en el comedor para que éste sea un espacio agradable para los niños. "El comedor escolar debe ser un espacio físico agradable en el que disfrutar de un ambiente relajado y con tiempo suficiente para su consumo", dice la guía. Así establece un tiempo para comer mínimo de 30 minutos y mayor para los niños más pequeños o con necesidades especiales.

La guía de comedores escolares también aborda cuestiones como la temperatura o la iluminación de la sala. Según el documento, "una decoración sencilla y alegre con mobiliario adecuado al tamaño de los usuarios, iluminación adecuada y medidas de insonorización que contribuyan a disminuir el nivel de ruido y favorezcan la conversación, son elementos imprescindibles para crear una sala acogedora que haga del momento de la comida un espacio grato de convivencia". En materia de seguridad alimentaria, establece una serie de recomendaciones sobre las condiciones de conservación de los alimentos, la congelación y descongelación o cómo tratar las verduras crudas para evitar accidentes relacionados con alimentos en mal estado y establece cómo actuar en caso de detectar un brote de enfermedad transmitida por alimentos o intoxicación alimentaria.

Visita: www.oms.es // www.aesan.msc.es

 

 

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