Un golpe de suerte

 

Un alumno zaragozano ha viajado este verano a Nairobi (Kenia) donde ha colaborado como voluntario en un orfanato entrenando a fútbol

Colegio Pilar Maristas

La suerte se cruzó en mi camino cuando un hermano de mi madre, mi tío Fran, que vive en Nairobi (Kenia) trabajando en proyectos sociales, me invitó a pasar un mes con él en verano. Me propuso ir a esta país y colaborar como voluntario con los niños de un orfanato, entrenando y jugando al fútbol.

Después de un largo viaje tocaba aterrizar y olvidar la vieja Europa, pues se abría ante mí un mundo completamente diferente y difícilmente imaginable. Al llegar y salir del aeropuerto lo primero fue ver cómo todo el mundo se desplazaba a pie; apenas había calles pavimentadas, solo una carretera llena de baches. Todo era diferente: las costumbres, las personas, el idioma, los coches, las ropas, la moneda, y por supuesto la vida; sí, la vida: entender que vivir es superar cualquier obstáculo al margen de la condición que tengas o de los recursos con los que cuentes. Vivir es crecerse ante las dificultades. El voluntariado ha sido una experiencia magnífica. He podido ver que niños que no tienen absolutamente nada, ni siquiera padres o gente que habitualmente les diga que les quiere, o les alborote el pelo, son capaces, entre otras muchas cosas, de jugar al fútbol con una sonrisa, con una mirada profunda y con satisfacción. Ciertamente su cara, su expresión, me marcaron mucho.

Nuevos valores

Ver que algunos niños estaban sin zapatillas y que a lo mejor nunca tendrán unas chanclas, o con camisetas rotas, pero que a pesar de eso, eran capaces de luchar por cada balón que les llegaba tirándose por un campo que no era precisamente la alfombra del Santiago Bernabéu o del Nuevo San Mamés, fue muy impactante. La solidaridad con la que actuaban entre ellos, los mayores y los más pequeños y la alegría con la que jugaban me ha hecho preguntarme: "¿Qué pasa aquí en nuestra España civilizada, educada, de gente bien,cada fin de semana, cuándo los padres olvidan lo que es el deporte insultando a los árbitros de sus hijos y exigiendo a los entrenadores que sus hijos jueguen siempre?".

Ellos, mis chavales, me volvieron a mostrar lo que es el deporte y sus valores, que no dejan de ser su propio modo de vida. En nuestro país, sin embargo, hemos olvidado todo; ellos no tienen nada y juegan por diversión, entretenimiento y educación. Estaría bien que nos planteáramos cómo vivimos aquí en nuestra sociedad, en nuestro entorno, en nuestro centro de estudios, en nuestra familia que valorásemos lo que tenemos, y lo que es más importante sonreir y seguir para adelante. Buena lección de vida.

 

 

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