¿Qué hacer para mejorar la comunicación en familia?

 

Para garantizar que la escucha sea activa, se proponen algunas pautas concretas

Cemtro Aragonés de Recursos para la Comunicación I

Gracias a la comunicación podemos decir lo que sentimos y lo pensamos, también podemos saber lo que dicen y sienten los demás. La comunicación nos hace seres sociales y es la base para establecer relaciones con los otros y aprender de estas relaciones para crecer como personas.

Dentro de la familia, la comunicación es la base para el establecimiento de un clima de afecto y relaciones positivas entre los miembros. La familia es la primera influencia y el contexto de los primeros aprendizajes del ser humano, que sentarán las bases para el desarrollo personal y social. Así, en la familia se adquieren las pautas que nos permitirán comunicarnos con los demás, ampliándose a los iguales en el contexto escolar y, después, en otros contextos como el laboral y en las relaciones amorosas.

La comunicación está por encima del lenguaje o el código. Hay distintos tipos de comunicación: verbal y no verbal. La comunicación no verbal (gestos, postura, tono de voz, expresiones faciales...) es la comunicación emocional, de difícil control voluntario y no siempre es coherente con la comunicación verbal.

Para que la comunicación sea eficaz desde el punto de vista social, hay algunas habilidades que todos debemos conocer y poner en práctica entre adultos y entre adultos y niños. Entre adultos porque estamos ofreciendo un modelo. Si gritamos, los niños y niñas gritan, si no escuchamos, no escuchan... y entre adultos y niños, ya que mejora nuestras relaciones y favorece la convivencia y el desarrollo. Tal como nos comunicamos entre nosotros, se comunicarán nuestros hijos e hijas con nosotros, entre ellos y con otras personas.

En ocasiones, los padres se quejan de que sus hijos no escuchan y ellos hacen la misma queja de los padres. Así, la primera habilidad que tenemos que aprender a través de la práctica es la escucha activa. Escuchar no es oír, escuchar es tener la disposición psicológica de saber qué nos quiere decir el otro. Es tan importante escuchar como hablar, pero además, es mucho más difícil. El que sabe escuchar se convierte en alguien importante para el que comunica. Escuchar favorece la comunicación. Si escuchamos, enseñamos a nuestros hijos e hijas a escuchar.

Para garantizar que la escucha sea activa, se proponen algunas pautas concretas:

  • Crear una situación que favorezca la escucha: No vale de pie, de espaldas, haciendo otras cosas- Sí vale sentarse, mirando a la cara.
  • Esperar a que terminen de hablar, no interrumpir.
  • De vez en cuando hacer gestos con la cabeza de asentimiento para que el otro se de cuenta que seguimos ahí, que estamos interesados, invitándole a continuar.
  • Ponernos en el lugar del que está hablando, comprender cómo se siente o se ha sentido. En este sentido, los padres acostumbran a considerar "tonterías" lo que los hijos/as cuentan. Y cuando quieren saber les aplican el "tercer grado".
  • Evitar dar consejos, los hijos/as quieren que les escuchen, no piden consejos.
  • Cuando piden consejos, ayudar a los hijos/as a reflexionar haciéndoles preguntas: ¿y tú qué piensas de eso? ¿Para qué crees que va a servir? ¿qué piensas que pasaría si...?
  • "Mantener el tipo", es decir, no mostrar reacciones emocionales exageradas a pesar de que lo que esté contando el niño/a, chico/a nos esté asustando. Si lo hacemos así, nunca más nos contarán aquello que piensan nos va a asustar.
  • Hay veces que cuesta mucho decir según qué cosas, así que, agradecer es importante y tiene efectos muy positivos en la relación con nuestros hijos e hijas, sobre todo en temas relacionados con la comunicación.
  • No olvidemos utilizar el sentido del humor pero sin ridiculizar, criticar o banalizar el mensaje que nuestros hijos nos quieren enviar.

A veces nos sentimos mal y simplemente lo que queremos es que nos escuche alguien, al hablar nos escuchamos nosotros mismos y nos ayuda a reflexionar. Siempre hay que escuchar a los hijos para demostrarles que nos interesa lo que les pasa y para mantener el canal de comunicación abierto para que sepan que estamos ahí cuando nos necesitan. Pero no pensemos que los hijos nos van a contar todo, como hemos hecho nosotros, hay cosas que se cuentan a amigos o amigas, pero no a los padres.

 

 

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