Emprender desde el aula

 

La cooperativa escolar del colegio Don Bosco de Zaragoza, Reciklase, acaba de ganar el premio Rochdale a la cultura emprendedora en la escuela

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Cada vez más personas optan por montar su propia empresa como alternativa a la búsqueda de un empleo. La cultura emprendedora se ha puesto de moda y desde hace cuatro años ha llegado a las aulas aragonesas con programas que enseñan a los alumnos cómo montar su propio negocio paso a paso.

Una de las cooperativas escolares que ha participado en el programa Aprendiendo a Emprender puesto en marcha hace cuatro años por el Gobierno de Aragón, Ibercaja y Panishop, acaba de conseguir el Premio Rochdale a la cultura emprendedora en la escuela de la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza. El proyecto es Reciklase, de los alumnos de 1° de ESO del Colegio Don Bosco de Zaragoza, que el pasado viernes viajaron a Madrid para recibir el reconocimiento.

Ana Rodrigo e Irene Corbasí han sido las presidentas de la cooperativa escolar durante los dos cursos en los que se ha desarrollado el programa. "Al principio, cuando el profesor nos contó lo que teníamos que hacer nos asustamos, la mayoría de la clase pensaba que era una broma", explican las alumnas que empezaron a trabajar en la cooperativa en 5° de Primaria. "Cuando vimos que la cosa iba en serio empezamos a imaginar cómo serían los productos, a hacer dibujos de logotipos y apuntar nombres de toda clase".

El primer año del programa lo dedicaron a elaborar los documentos de la cooperativa. Organizados en asamblea, los estudiantes eligieron a sus representantes y el modelo de empresa y se pusieron a trabajar en el acta de constitución, los estatutos, el libro de socios y el libro de cuentas. "La elaboración de los estatutos fue lo que más nos costó --explica Ana Rodrigo--. Elegimos una comisión que se encargó de organizarlo y así el proceso fue más rápido". Además, aportaron un capital social de 7 euros cada uno que tuvieron que depositar en el banco. El director de una oficina de Ibercaja recibió a los alumnos en su despacho, donde tuvieron que exponerle su idea y abrir una cuenta. Esta fase se completó con la visita a Panishop para conocer de cerca cómo funciona una empresa y las distintas departamentos que la componen.

Productos artesanales y reciclados

Una vez constituida la empresa, comenzó la segunda fase del programa en la que los alumnos tuvieron que decidir los productos que querían vender y calcular los costes para proceder a su fabricación y venta en el mercado. "Fuimos trayendo prototipos y cada uno tenía que explicarlos en clase para convencer a los otros compañeros --recuerda Irene--. Luego hicimos una pequeña votación y los más votados fueron los que realizamos". En el caso de Reciklase, se eligieron productos artesanales hechos por los propios alumnos, todos ellos reciclados.

La producción fue la parte que más les gustó. Esta se realizó tanto el primer como el segundo año con el objetivo de llevar los productos elaborados al Mercadillo de Cooperativas Escolares que se organiza a final de curso junto a la sede de Ibercaja. "Los últimos días fueron los de más estrés. Cuando faltaba una semana para el mercadillo nos faltaban la mitad de los productos", recuerdan las alumnas. El 15% del dinero recaudado por la venta en el mercadillo se destinó el primer año a Aspanoa y el segundo, a la Fundación DFA. Con el resto de los beneficios los estudiantes realizaron una actividad conjunta, una visita al Parque de Atracciones.

Durante los dos años que duró el proyecto --5° y 6° de Primaria-- los estudiantes del Colegio Don Bosco han podido experimentar el significado de emprender. "Parece difícil crear una empresa desde cero pero no lo es tanto, con esfuerzo y ayuda de todos se puede conseguir", asegura Ana Rodrigo. Irene, que fue presidenta de la cooperativa durante el segundo año, asegura que "antes pensaba que los jefes estaban sentados en una silla con el ordenador y no hacían casi nada. Ahora pienso que son los que más trabajan y a los que menos se les reconoce". A ambas estudiantes esta forma distinta de aprender les ha parecido "más emocionante y más divertida" que la del resto de clases. "Ves los frutos del trabajo. Cuando la gente compra tus productos y ves que les gustan, es bonito".

Todas las actividades para poner en marcha la cooperativa escolar se realizan además de las tareas diarias de los alumnos. Un esfuerzo extra que "compensa por las capacidades que ellos adquieren y que no están en el currículo" afirma Carlos Pola, profesor que ha coordinado el proyecto. Entre los beneficios que el docente ha observado en los alumnos, destaca la mejora de la expresión oral. "Al organizarse en asambleas todos se ven obligados a hablar y a defender sus ideas en público; trabajar la expresión oral en clase de otra manera es más difícil". Además, el proyecto también fomenta la organización de los alumnos. "Que todo el grupo tienda a un objetivo común y se sienta partícipe de ese objetivo, ha sido una cosa fundamental".

"Una experiencia única"

Para llevar a cabo el proyecto, el profesor recibió formación y durante todo el proceso contó con el asesoramiento de técnicos del Inaem. Según Carlos Pola, "esto fue importante porque no te dejan de lado sino que hacen un seguimiento. Cada dos o tres meses se celebra una reunión con todos los profesores participantes para hacer una valoración de lo que se ha hecho y plantear las cosas que se van a ir haciendo".

Los alumnos del Colegio Don Bosco dedicaban dos tardes a la semana a los trabajos de la cooperativa. Para ello era fundamental la colaboración tanto de la dirección del centro como de los padres, que se mostraron encantados con el proyecto desde el primer momento. Pasado estos dos años, la valoración que hacen desde el centro es muy positiva. "Merece la pena participar en este tipo de proyectos porque para los niños supone una experiencia única", explica Pablo Herranz, otros de los profesores del Colegio Don Bosco de Zaragoza. "Para nosotros, que somos una cooperativa de enseñanza fundada por profesores, era muy importante que los estudiantes experimentaran el proceso de montar una empresa", afirma el docente.

El Colegio Don Bosco forma parte de la Asociación Aragonesa de Cooperativas de Enseñanza, que a su vez es miembro de la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza que ha otorgado el Premio Rochdale a los alumnos aragoneses. Este curso participan en el Programa Aprendiendo a Emprender 24 centros de enseñanza de Aragón. Una forma de vivir la cultura emprendedora a edades temprana y en primera persona que en el futuro permitirá que los alumnos de hoy, sean los empresarios de mañana.

Visita:
iniciativa.ibercaja.es/emprender
www.uecoe.es

 

 

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