Luces por Navidad

 

Todo está listo en Aragón para recibir las fiestas navideñas. Días de estar en familia, comer turrón, disfrutar de la nieve y divertirse con los regalos

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

A escasos días de que comiencen las vacaciones de Navidad, las ciudades y pueblos aragoneses ultiman todos los detalles para celebrar unas de las fiestas más entrañables del calendario. Antes de que Santa Claus y sus renos se pasearan por estas tierras, la Navidad se celebraba en Aragón de una forma diferente a la que hoy en día conocemos. Esta semana hemos entrevistado a Vicente Chueca, presidente del Instituto Aragonés de Antropología, para que nos cuente cuáles son las tradiciones navideñas propias de nuestra comunidad autónoma.

Entre los elementos básicos de la Navidad en Aragón destacan algunas tan populares como la Tronca de Navidad, los aguinaldos o los villancicos. La Tronca de Navidad es una tradición extendida sobre todo en la zona del Pirineo que tenía lugar en Nochebuena y servía como ritual para proteger el hogar o traer regalos a los niños.

Un miembro de la familia tomaba un gran tronco hueco que se llevaba a la casa. En Nochebuena se encendía y a la vuelta de la Misa del Gallo, la familia se situaba alrededor y se procedía a la bendición del tronco: "Buen tizón, buen varón, buena casa, buena brasa. Dios bendiga los bienes de esta casa y a los que en ella son".

En algunos lugares, la tronca "cagaba" pequeños regalos para los niños: alguna moneda, frutos secos y dulces. Los niños tenían que golpear el tronco hueco cubierto con una manta y decir al mismo tiempo "Tronca de Navidad caga turrons y pixa vi blanc". Así aparecían los regalos. En la medianoche de Nochebuena, tenía lugar la Misa del Gallo para celebrar el nacimiento de Jesús. Todo el pueblo participaba cantando y tocando instrumentos. Incluso se llegaban a comer migas dentro de la Iglesia en algunas localidades, explica el antropólogo.

Las hogueras eran también una costumbre de ese día. Según Vicente Chueca, los romanos celebrabran el 24 de diciembre la fiesta del Sol invicto, porque es el día con menos horas de luz solar del año, y a partir de esa fecha empieza a aumentar. De ahí que la luz fuera y continúe siendo un elemento importante en las fiestas navideñas.

Aguinaldos y villancicos

Otra tradición propia de la Navidad en Aragón son los aguinaldos y los villancicos. El día de Nochebuena, los niños y las niñas pasaban por las casas de familiares y amigos a pedir los aguinaldos, que en aragonés se decía aguilando. Lo hacían con zambombas y panderetas y cantando villancicos que se utilizaban para pedir los regalos, que eran habitualmente dulces y frutos secos, nos explica Chueca.

En esas fechas sonaban otros villancicos populares y autóctonos. Su origen se remonta al siglo XVI cuando las misas eran en latín. Eran canciones en lengua romance, la lengua del pueblo, de los habitantes de las villas o villanos, de ahí la palabra "villancicos". Estas canciones se acompañaban por instrumentos de percusión sencillos fabricados a mano, como las zambombas que «se elaboraban con piel curtida, normalmente con un cuerpo de barro o cerámica, y una caña que se humedecía para poder tocarla. En Aragón, también se cantaban las famosas albadas y canciones de ronda.

Tras un día tan ajetreado, después de celebrar la Misa del Gallo, las familias volvían a sus casas donde tenía lugar la Colación, una recena para compensar lo ligero que se comía durante ese día. En ella se podían ver recetas que han pasado a nuestra tradicional cena de Nochebuena, como el cardo con almendras o bechamel, o el vino quemado con frutas y ponche.

Y si algo caracteriza a las fiestas navideñas son las largas comidas familiares con abundantes alimentos y largas sobremesas. El cardo y los guirlaches que se tomaban como turrón son algunas de las recetas tradicionales de la Navidad en Aragón. La costumbre de comer cardo en estas fechas es muy antigua, pero esta verdura todavía forma parte del menú de Nochebuena en muchos hogares aragoneses. Suele prepararse solo con pollo o con salsa de almendras o bechamel como primer plato de la noche. Terminada la comida, se pasa a los postres. Como entonces no había turrón, los dulces más típicos eran los mazapanes y los guirlaches. El guirlache es un dulce hecho de almendras y caramelo típico en muchas zonas de la antigua Corona de Aragón. Esta receta gastronómica es también muy antigua. Según el antropólogo Vicente Chueca, "su origen es morisco más que cristiano". Otra cosa curiosa sobre los dulces navideños en Aragón es que, antes del siglo XVI, la Navidad se celebraba en el mes de marzo y no en diciembre como sucede ahora. "Hay algunos antropólogos e historiadores que explican que el mazapán era el dulce típico de aquella época y que debe su nombre, precisamente, a que era el dulce que se comía en el mes de marzo", explica el presidente del Instituto Aragonés de Antropología. También los frutos secos y los higos eran alimentos que se comían con frecuencia en fechas navideñas. En aquella época los niños no solían pedir juguetes a la Tronca de Navidad ni a los Reyes Magos, sino dulces y caramelos, porque comprarlos no era tan fácil como ahora.

 

 

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