En blanco y negro

 

La muerte de Nelson Mandela, símbolo de la lucha contra el racismo, ha reavivado el movimiento de los derechos civiles en todo el mundo. Las desigualdades entre ciudadanos por cuestiones de raza todavía perduran en muchos países

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Aunque la igualdad entre ciudadanos de distintas razas nos parece hoy en día incuestionable, hubo un tiempo en que no todos los seres humanos eran considerados de la misma manera. Hace un mes fallecía en Sudáfrica Nelson Mandela, símbolo de la lucha contra el racismo en el mundo que pasó cerca de 30 años en la cárcel por defender sus ideales, y que en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de su país poniendo fin a más de 40 años de discriminación racial.

Lucía Alonso es miembro del Seminario de Investigación para la Paz y una gran conocedora de la realidad de los países africanos. Según cuenta, "Nelson Mandela es una figura muy importante de la historia de Sudáfrica y también de la historia mundial. Y lo es porque luchó contra el movimiento del apartheid desde muy temprano".

El apartheid fue un sistema de segregación racial vigente en Sudáfrica desde 1948 hasta 1992. "El apartheid se basa en el principio de que los pueblos solo alcanzan su desarrollo completo de forma separada. Por ley se establecía quién podía acceder a qué recursos y las zonas de la ciudad en las que podían vivir unos y otros, de forma que el país se dividió en zonas para negros y zonas para los demás", explica la especialista.

Las zonas para negros se denominaban homelands (territorios de origen, en inglés), y sus habitantes necesitaban un pasaporte para ir a trabajar a las ciudades. Los negros podían residir en la ciudad de manera temporal en los township --territorios reservados a los no blancos-- que se construían a varios kilómetros del centro y lejos de la carretera.

Nelson Mandela procedía de una familia de nobles y tuvo la oportunidad de ir a la universidad. "Si de algo sabía Nelson Mandela era de leyes. Una rama del saber que también estudió en profundidad otro gran defensor de los derechos humanos, que fue Gandhi", comenta Lucía Alonso.

Mandela era miembro del Congreso Nacional Africano y fue detenido en 1962 por pertenecer a 'La lanza de la Nación', el brazo armado creado por el CNA en vistas de que no había forma de terminar con el apartheid de forma negociada. "Mandela consideraba que el apartheid iba en contra de la dignidad de las personas y que el luchaba por la recuperación de esa dignidad", recuerda Alonso.

De la esclavitud a Obama

La conquista de los derechos civiles en Sudáfrica no hubiera sido la misma sin Nelson Mandela, pero tampoco lo hubiera sido en Estados Unidos sin Martin Luther King o Rosa Spark. Además de en Sudáfrica, a mediados del siglo XX existían sistemas de segregación racial en otros lugares del mundo como Estados Unidos.

Federico Abizanda, miembro del Seminario de Investigación para la paz, destaca que "a diferencia del apartheid, que era un sistema legal para el que existía toda una constitución con leyes para blancos y leyes para negros, Estados Unidos era un país democrático en el que las leyes no eran iguales para todos en algunos de los estados del sur".

Estas desigualdades desencadenaron el Movimiento por los Derechos Civiles que comenzó en 1955 con el incidente de Rosa Parks y el boicot a los autobuses y terminó con el asesinato de Martin Luther King en 1968. "Martin Luther King fue uno de los líderes de la resistencia no violenta que organizó grandes huelgas y boicots, protestas pacíficas que tuvieron un gran impacto en la sociedad americana", explica Federico Abizanda. Una de las acciones más conocidas fue la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad que tuvo lugar el 28 de agosto de 1963. En ella Martin Luther King pronunció su histórico discurso Yo tengo un sueño defendiendo la armonía racial ante el Monumento a Lincoln, el presidente que abolió la esclavitud en el país en el año 1865.

"Fueron pequeñas batallas que al final permitieron pelear por el derecho al voto y a la educación, y que finalmente culminaron con la Ley de Derechos Civiles de 1964", comenta el experto. Una ley histórica que supuso la abolición definitiva de cualquier tipo de segregación racial en el país.

Pese a haber avanzado mucho en la conquista de los derechos civiles, Abizanda reconoce que las desigualdades aún persisten hoy en día. "La población negra es mayoritariamente pobre y sigue habiendo racismo. Según la estadísticas, si eres negro tienes 20 veces más posibilidades de que te condenen a muerte en un juicio que si eres blanco".

La lucha por la igualdad entre negros y blancos continúa. Hubo que esperar a 2009 para que un afroamericano fuera elegido el primer presidente negro de los Estados Unidos. "Si que ha habido un progreso de considerar al otro ni siquiera como un ser humano, a considerar al otro un igual, aunque todavía queda mucho por hacer".

 

 

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