Ucrania, entre Rusia y Europa

 

Lo que comenzó como una protesta ciudadana por el no a un acuerdo comecial con la UE se ha convertido en un conflicto que amenaza con dividir en dos al país

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Ucrania ha vuelto a convertirse en las últimas semanas en el escenario de una marcada división entre los ciudadanos que son partidarios de fortalecer sus lazos con Rusia y los que optan por hacerlo con Europa. Tal y como ocurrió en el 2004 con la denominada Revolución Naranja, la división de la sociedad ucraniana entre estas dos posturas opuestas se ha vuelto a agudizar.

Todo comenzó el pasado mes de noviembre cuando el gobierno ucraniano dijo "no" a un acuerdo comercial con la Unión Europea. Los motivos, según el presidente del país, fueron la conveniencia de llevarse bien con Moscú, ya que Rusia es el principal proveedor de gas del país.

Algo hartos de la influencia que el Gobierno ruso tiene en el destino de los ucranianos, miles de manifestantes proeuropeos tomaron el centro de Kiev e instalaron un campamento en la plaza Maiden o de la Independencia que protegieron con unas espectaculares barricadas.

Durante unos meses, la situación se mantuvo relativamente tranquila. Pero lo que comenzó como una protesta ciudadana por la renuncia del presidente Víktor Yanukóvich al acuerdo con la Unión Europea, derivó en un baño de sangre entre policías y manifestantes que ha dejado al país al borde de una guerra civil y ha provocado un centenar de muertos y miles de heridos. Todo estalló cuando los manifestantes trataron de tomar la Rada o parlamento ucraniano, algo que finalmente sucedió el pasado sábado, 23 de febrero, provocando la huida del presidente hacia el este y la formación de un nuevo gobierno.

Para muchos analistas, lo que ha sucedido en Ucrania es difícil de explicar. "Se trata de una sociedad mucho más compleja que la nuestra, un país con muchos millones de habitantes y poca tradición democrática que se divide entre los que anhelan pertenecer a la Unión Europea y quienes son más proclives a Rusia", explica el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova.

Ucrania fue, hasta su independencia en el año 1991, una colonia de Moscú. El país formaba parte de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), "territorios que pertenecían a Rusia pero en los que se hablaba un idioma diferente", apunta Julián Casanova.

La ubicación del país en el este de Europa convierten a Ucrania en un puente entre Rusia y Occidente. El propio nombre del país --Ucrania-- significa en eslavo "tierra de frontera" y así lo refleja su población. En la zona oeste, más cercana a Europa, es menos fuerte la presencia rusa y el idioma ucraniano predomina de forma abrumadora. Sin embargo, la cosa cambia en la zona este, la más cercana a Rusia, donde el ruso es la lengua materna para la mayoría.

Estas diferencias en el idioma coinciden con las diferencias sociales del país. "La actual sociedad ucraniana está formada por una parte de ciudadanos que proceden de las antiguas élites del comunismo y son claramente prorrusos, y por otra que es proeuropea, que engloba desde los nacionalismos ucranianos de ultraderecha que se oponen a Rusia a los movimientos por la democracia proeuropeos", apunta el historiador.

Es cierto que hay muchos militantes de ultraderecha entre los manifestantes de Ucrania, pero también hay manifestantes que están sencillamente hartos de los partidos políticos, cansados de la corrupción y la falta de oportunidades. "El nivel cultural de los ucranianos es bastante amplio, en el sentido de que la mayoría de la población tiene estudios de Secundaria y Bachillerato. Para muchos jóvenes ucranianos, la política está desacreditada, identifican a los políticos como gente que vive de la corrupción y sienten que los de arriba no les entienden", señala el profesor.

El número de manifestantes "moderados" descendió durante los últimos días de la protesta en Kiev. Y es que después de ver morir a decenas de personas, mucha gente razonable prefirió no jugársela y volver a su casa. Pero en el conflicto de Ucrania se superponen varias batallas. Por un lado entre los políticos y los ciudadanos que no se sienten representados, por otro entre grupos de la ultraderecha nacionalista y la población prorrusa, y finalmente entre Rusia y Europa por aumentar su influencia en Ucrania.

"Se trata de un país muy joven y una pieza muy codiciada por Europa y Rusia por su gran tamaño y sus importantes recursos naturales", explica Julián Casanova. "Mientras Rusia es un país menos transparente que Europa y tiene un negocio esencial en Ucrania que es el gas, Europa quiere defender a Ucrania como socio sin entrar en conflicto con Rusia, por su gran influencia a nivel mundial, de ahí que haya optado por denunciar la represión y defender los derechos de los manifestantes".

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