Desigualdad entre iguales

 

En todos los países del mundo las mujeres luchan por romper la brecha que las separa de los hombres aunque lo hacen a distintas velocidades

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Menos acceso a la educación, peores empleos, salarios más bajos o dificultades para ocupar cargos de responsabilidad desde los que podrían cambiar las cosas. La desigualdad entre hombres y mujeres es una realidad en todo el mundo. El sábado 8 de marzo, se celebró el Día de la Mujer, una jornada para evaluar la situación de mujeres y niñas a nivel mundial y luchar contra la discriminación por razones de género.

La coordinadora de Unicef en Aragón, Ángela Peromarta, explica que "la discriminación de género está muy enraizada en las sociedades, aunque los grados y formas de desigualdad pueden ser diferentes". En todos los países las mujeres luchan por romper la brecha que las separa de los hombres, aunque lo hacen a distintas velocidades y desde el vientre materno.

Nacer siendo mujer es más complicado en algunos países de Asia, como China o India, donde "la selección prenatal del sexo o infanticidio que se da en varias zonas revela el escaso valor que se otorga a la vida de niñas y mujeres". Además, "en muchos países las niñas no pueden acudir a la escuela y terminar su educación por diversos motivos". La falta de seguridad, la situación económica, la cultura, las restricciones religiosas o la violencia sexual lo impiden.

Tanto niñas como mujeres son víctimas frecuentes de violencia física y sexual tanto dentro como fuera del hogar. Según la coordinadora de Unicef, "la violencia doméstica es la forma más frecuente de violencia perpetrada contra la mujer, pero también durante los conflictos armados, la violación y el asalto sexual se utilizan a menudo como arma de guerra".

Otras formas de discriminación sexual como la mutilación genital femenina o ablación, también son algo común en muchos países. "Más de 130 millones de las mujeres y niñas que hay hoy en día en el mundo han sufrido mutilación genital, una práctica que puede tener graves consecuencias para su salud y que contribuye a la propagación de enfermedades como el VIH o sida ", indica Ángela Peromarta.

La igualdad entre hombres y mujer ha sido uno de los objetivos de Naciones Unidas en los últimos años. En 1979 se firmó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, un tratado internacional que protege los derechos humanos y las libertades fundamentales de la mujer.

Además, promover la igualdad de género es uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que la comunidad internacional se comprometió a alcanzar para el próximo año 2015. Gracias a ello, Peromarta reconoce que se han producido grandes avances --"hoy hay más niñas en las escuelas que nunca"-, pero aún queda mucho por hacer tanto en las etapas de la infancia y adolescencia como en la vida adulta. En los países más avanzados en materia de igualdad, la discriminación de género todavía pervive. La falta de acceso a la educación de la mujer es una de las principales amenazas para la igualdad entre hombre y mujeres en todo el mundo. "Sin una educación y acceso a un empleo es difícil que una mujer alcance su autonomía plena y una independencia económica", explica Oliva Carnicer, responsable del Departamento de Mujer de UGT Aragón.

Vulnerables ante la crisis El principal problema continúa siendo "la brecha salarial ", la diferencia de sueldos que mujeres y hombres perciben por hacer un trabajo de igual valor. "Las mujeres realizan los trabajos más precarios, los llamados empleos feminizados, y reciben salarios más bajos por hacer el mismo trabajo que los hombres; cobran hasta un 25% menos", asegura la portavoz del sindicato.

Algo que se debe, según Carnicer, a que "todavía persiste el estereotipo de que el trabajo de la mujer tiene menos valor que el del hombre" y a que la mujer es quien más concilia su vida familiar y laboral. "Los hombres tienen más disponibilidad de tiempo y terminan teniendo, incluso en los mismos puestos, salarios más elevados".

Los avances en materia de igualdad han permitido que millones de mujeres accedan a la universidad y vivan de manera independiente gracias a puestos de trabajo que antes eran totalmente inaccesibles para ellas. Pero la crisis amenaza muchos de los logros que tanto ha costado alcanzar. "Los cambios en el mercado de trabajo introducidos por la reforma laboral o los recortes en servicios como la educación o la ayuda a la dependencia amenazan la igualdad de la mujer ", explica Carnicer, que asegura que "existe una intención de expulsar a la mujer del mercado de trabajo".

Y es que el avance en la igualdad, que había despuntado los años antes de la crisis, crece ahora a una velocidad inversamente proporcional a la del desempleo. "La tasa de paro femenina en España ya supera a la masculina. Se igualó hace unos años con la caída del empleo en el sector de la Construcción y ahora estamos viendo como vuelve a ser superior", indica Carnicer. Existen excepciones, como las de Maryssa Mayer, presidenta de Yahoo! o Sheryl Sandberg, número dos de Facebook, que incluso ha lanzado una campaña para incorporar a la mujer a los puestos más altos de las empresas. Todas ellas son herederas de los avances logrados por uno de los movimientos sociales más importantes de las últimas décadas, el feminismo.

Visita:
www.un.org/es/events/women
www.unicef.es
igualdad.ugtaragon.es

 

 

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