En un pequeño bar de Madrid

 

Carla Pérez, La Salle Montemolín

Todo sucedió en un pequeño bar de Madrid. Era un local diminuto pero acogedor, las paredes estaban pintadas de azul celeste, muy relajante. La barra era muy larga y de color blanco, igual que las banquetas y sillas de todo el bar. La música era moderna y de todo tipo: pop, rap, reggae, regaetton...

Trabajaban allí dos amigos, Elisabeth y Jorge. Eran muy buenos amigos. Ella media uno sesenta y cinco como mucho, con pelo largo y color dorado, muy blanca de piel y de ojos marrones claro. Él, en cambio, era mucho más alto, sus ojos eran azul verdoso y su pelo muy oscuro.

Un día, cuando estaban cerrando el bar, entró una chica llorando; al principio pensaron decirle que estaba cerrado, pero al ver que por sus rosadas mejillas iban cayendo lágrimas, no pudieron echarla. Era muy guapa, no tenía nada especial salvo su forma de vestir un tanto peculiar: un vestido de tirantes y unos tacones. Tenía las mejillas rojizas, supongo que del frío de ir así vestida por las calles de Madrid en mitad de diciembre. Le llevaron un chocolate caliente y empezaron a hablar con ella.

Les explicó que necesitaba un trabajo o la echarían del piso de alquiler donde vivía, así se pasaron hablando hasta media noche. Elisabeth y Jorge decidieron que la nueva chica trabajaría con ellos.

 

 

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