Una difícil decisión

 

Daniel Laganga, 3º ESO La Salle Montemolín

Es inevitable que vaya a mudarme de casa, pero es evitable tener que cambiar de instituto. Mis padres piensan que es buena idea que cambie de colegio, ya que al que voy ahora, quedaría lejos de mi casa. Yo quiero quedarme en mi colegio actual, porque todos mis amigos están aquí, pero tendría que levantarme muy temprano para llegar a la hora.

Todo esto es a causa de que mi padre le han ofrecido trabajo en las afueras de la ciudad y necesita una casa más cerca para ir a trabajar. Mi padre aceptó ese trabajo porque llevaba dos años en el paro. La última vez que me mudé de casa fui a mi antiguo colegio durante un año pero al final me tuve que cambiar de colegio porque gastaba mucho dinero en autobús todos los meses. Pero como ahora llegarán dos sueldos a casa, podría ir en autobús todos los días y así continuar con mi rutina diaria.

Mis padres me dicen que de este modo, cambiando de colegio, conocería gente nueva, tendría más amigos y además todo seguiría igual, seguiría viendo a mis amigos de ahora y quedando con ellos. Yo les digo que ya no sería lo mismo, que poco a poco se irían olvidando de mí y que ya no seríamos tan amigos como antes. Nadie quiere que me marche, ni yo tampoco quiero irme. Mis padres siguen con que me vendría bien conocer nueva gente, que el colegio está demasiado lejos y que vendría bien ahorrar el dinero del autobús.

Decidí hacer una lista de pros y contras de si me quedaba y resulto así:

Pros: Me quedaría con mis amigos, con los cuales estoy muy a gusto; no perdería el hilo estudiando, ya que en el otro colegio llevaría otro ritmo; no tendría que gastar en comprar los libros.

Contras: No conocería gente nueva, llegaría tarde a clase muchos días, tendría que seguir yendo por la tarde al colegio, gastaría dinero en autobús.

Para mis padres, la mejor solución es que vaya al nuevo colegio, pero yo no sé que hacer, porque estoy hecho un lío; mis compañeros dicen que me quede, y mis padres dicen que no.

Yo voy a intentar convencer a mis padres para que me dejen hasta final de año, cuando pasaré a bachiller y coincidiré con muchos amigos en el mismo instituto, porque ya solo me queda medio año.

Al final, mis padres me dejaron quedarme lo que restaba de curso, eso sí, con una condición: que no llegara tarde. Conseguí solucionar el problema y convencer a mis padres. El resultado final es que todos estamos contentos; yo conseguí lo que quería, mis compañeros se alegraron de que me quedara hasta el final y a mis padres no les importó demasiado.

 

 

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