El valor de las ideas

 

Cerca de 80 estudiantes de bachillerato y ciclos formativos han participado en la 27 edición de los premios Don Bosco, celebrados la semana pasada en Zaragoza

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

A todos se nos ha ocurrido alguna vez una idea que podría hacer nuestra vida más fácil. Por ejemplo, si recibo muchos emails al día, estaría bien tener un software que los clasificara por asunto, origen o importancia. O si necesito comprar ropa pero no tengo tiempo para ir de tiendas, podría existir una aplicación que me permitiera comprar desde casa.

Las ideas son la base de la innovación tecnológica, y esta no es otra cosa que buscar soluciones a los problemas cotidianos. El trabajo de muchos científicos e ingenieros consiste en detectar nuevas necesidades de los consumidores y desarrollar productos para satisfacerlas. Eso han hecho los cerca de 80 estudiantes de Bachillerato y Ciclos Formativos, de 15 comunidades autónomas diferentes, que la semana pasada se dieron cita en el Colegio Salesianos de Zaragoza para participar en el Premio Nacional Don Bosco a la investigación e innovación tecnológica.

Ropa con calefacción incorporada, una tableta que permite a ancianos con problemas de memoria ejercitar su mente, una cocina que funciona con energía solar, una red social que pone en contacto a profesores con familias y estudiantes, o una bici que frena mediante un mando a distancia, son algunos de los 49 proyectos que han participado en esta edición --la número 27-- de los galardones.

María Eugenia Martín forma parte de la organización de este concurso que, según explica, "pretende inculcar a los jóvenes el significado de la innovación, que es un trabajo difícil, costoso y duro, y el valor del esfuerzo personal para conseguir lo que quieran".

Los Premios Don Bosco se dividen en tres grandes categorías: construcción, comunicaciones y ciencias. Los proyectos que se presentan al concurso se trabajan fuera del horario lectivo en grupos de dos estudiantes guiados por un tutor. "Las ideas parten de los alumnos pero los profesores tienen un papel importante --destaca Martín--, ya que son ellos quienes informan a los alumnos sobre el concurso, los guían para hacer su proyecto y los ayudan a resolver sus dudas".

La innovación está muy ligada a los cambios de la sociedad y esto se reflejan año tras año en las ideas que se presentan al concurso. "Hace unos años se realizaban proyectos más industriales y de maquinaria, y ahora vemos más proyectos orientados a la mejora del medio ambiente, el reciclaje, las dificultades diarias de personas mayores o con discapacidad, y las nuevas tecnologías".

Muchos de los proyectos participantes en la actual edición del concurso han sido proyectos con una vertiente social en los que están muy presentes las aplicaciones móviles y las redes sociales. Por ejemplo, los estudiantes de Algeciras (Cádiz) Elías Huerta y María Galindo, han diseñado una aplicación para que los supermercados puedan informar a los consumidores de los productos que tienen en oferta porque están a punto de caducar. "El consumidor, que ahora mira mucho los precios, puede ahorrar dinero; y el supermercado evita tener que tirar comida, algo que sucede con mucha frecuencia", explican.

Una puerta de acceso a las empresas

Participar en un concurso como los Premios Don Bosco es un aliciente para los estudiantes, que tienen la oportunidad de dar a conocer sus proyectos, mejorar su currículo y entrar en contacto con el mundo empresarial. En un momento en el que el paro juvenil supera el 50% en España, el valor de las ideas cobra cada vez mayor protagonismo como alternativa a la búsqueda de un empleo.

Tanto a Elías como a María, la participación en este concurso les ha enseñado "cómo de una idea sencilla puede surgir la oportunidad de montar un negocio". En este sentido, creen que la informática y las nuevas tecnologías ofrecen muchas opciones. "Yo ahora tengo muy claro que quiero estudiar programación", afirma Elías.

Pero para que un invento se convierta en negocio no basta con una buena idea. Esta tiene que ser además rentable, es decir, que haya personas o empresas dispuestas a comprarla para ganar dinero con ello. Eso le sucedió a un grupo de alumnos de Salesianos que hace años diseñó para el Premio Don Bosco unos paneles electrónicos que colocados en paradas de los autobuses informaban a los usuarios del tiempo de espera para el siguiente autobús. ¿A qué os suena de algo?

Muchas de las aventuras surgidas en estos 27 años del Premio Don Bosco han llegado a buen puerto. Algunos alumnos han patentado sus proyectos, otros han montado su propio negocio o han llevado sus proyectos a otros concursos europeos. "Todos los que participan en este premio tienen esa inquietud del emprendedor que ahora está tan de moda. En un momento en el que la juventud está tan denostada, aquí vemos gente trabajadora, con espíritu de sacrificio y que busca la satisfacción personal", afirma Martín.

Visita: www.premiodonbosco.es

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Tema de la semana

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón