Los ecos del Big Bang

 

Científicos estadounidenses encuentran pruebas que confirman la teoría del origen del universo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Nuestro universo surgió hace ahora 13.700 millones de años como consecuencia de un suceso extraordinario conocido como big bang y una fracción de segundo después se hinchó exponencialmente pasando del tamaño de un átomo al de un balón de fútbol. La hipótesis de esta expansión ultrarrápida --la inflación cósmica-- fue propuesta por el científico Alan Guth en 1980 y en las tres décadas posteriores fue avalada por muchos investigadores, pero nunca hasta ahora se habían conseguido pruebas que la respaldasen. La semana pasada, un grupo de científicos estadounidenses anunció que ha logrado detectar el eco de aquel proceso gracias a un potente telescopio situado en el Polo Sur.

Según Raúl Ángulo, cosmólogo del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca), "a principios del siglo pasado la gente comenzó a preguntarse cuál era el origen del universo, si había tenido un principio o si siempre había sido así". Así surgió en los años 50 la teoría del big bang que dice que, "dado que actualmente el universo se expande, atrás en el tiempo todas las galaxias debían haber estado más cerca, y en algún momento todo el universo debía haber estado en un único punto".

Sin embargo esta teoría presentaba algunos problemas, como por ejemplo, que haya partes del universo muy alejadas entre sí que tengan las mismas magnitudes y sean muy pero que muy parecidas. Una solución a este problema fue la teoría de la inflación cósmica, según la cual "el universo había sufrido antes de su primer segundo de vida un periodo de expansión muy rápido, más rápido incluso que la propia velocidad de la luz, y después se había estabilizado para seguir expandiéndose a un ritmo más lento", explica Raúl Ángulo.

Después de ese periodo de inflación se creó una masa de plasma, una especie de sopa super caliente y muy densa de la que nunca antes se había tenido ninguna prueba. "Lo más lejos que los científicos habían conseguido observar hasta ahora era el universo cuando tenía 400.000 años de vida", apunta el cosmólogo. Según el investigador del Cefca, "lo que ha hecho el experimento anunciado la semana pasada ha sido detectar por primera vez evidencias de que el espacio tuvo ese periodo de inflación". Algo extraordinario que nos permite ver lo que sucedió en el primerísimo instante en el que comenzó todo.

Los primeros temblores

Los científicos partían de otra hipótesis para hallar estas pruebas: Si esta inflación se había producido, habría provocado alteraciones en el espacio tiempo que podrían detectarse a través de un potente telescopio. El experimento ha logrado confirmar la existencia de esas deformaciones del espacio tiempo, las llamadas ondas gravitacionales, una especie de rizos o ondas en el tiempo continuo. Einstein ya predijo la existencia de ondas gravitacionales en el año 1916 para poder formular su famosa Teoría de la Relatividad, pero nunca lo llegó a demostrar.

Las ondas gravitacionales producidas justo después del big bang son demasiados débiles hoy para ser detectadas, pero dejaron un rastro en la radiación cósmica de fondo, la radiación difundida en todo el universo, que es un resto de la luz producida por el big bang. "Al igual que unas gafas polarizadas dejan pasar un tipo de luz y no otro, esto mismo sucede en el universo. La luz que nos llega de esa radiación de microondas tiene cierto tipo de polarización, un tipo de polarización generada por este proceso de inflación y no existe ningún otro proceso que genere este tipo de luz", explica el cosmólogo del Cefca.

Los científicos estadounidenses han logrado confirmar la teoría de que el universo creció enormemente en una fracción de segundo gracias al telescopio Bicep-2, que ha sido construido para detectar la polarización de aquella radiación. Gracias a lo que han observado, la teoría que explica el origen del universo encaja. "En los próximos años, va a haber probablemente una nueva era dentro de las cosmología donde se va a medir de una forma más precisa cómo fue ese inflación, a qué velocidad se expandió el universo y qué originó ese proceso", vaticina Raúl Ángulo.

Además, el hallazgo de estas ondas gravitacionales puede ayudar a los científicos e investigadores del cosmos a entender cómo se formó el Universo y cómo evolucionó en los millones de años posteriores hacia la formación de galaxias, estrellas, nebulosas y materia oscura. Lo que ya se sabe con certeza es que el descubrimiento del equipo estadounidense abre una nueva era en nuestra comprensión del cosmos y de las leyes de la física y se postula como un firme candidato para conseguir el Premio Nobel.

Visita: www.cefca.es // www.nasa.gov // map.gsfc.nasa.gov

 

 

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