Adiós a Adolfo Suárez

 

El expresidente del Gobierno, fallecido la pasada semana ha sido uno de los políticos más relevantes de la historia reciente de España

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

A finales de los años 70, los españoles vivieron una época de profundos cambios políticos conocida hoy en día como la Transición. Este periodo de la historia de nuestro país se identifica con el paso de la dictadura de Franco a la democracia que hoy tenemos. Este proceso tuvo muchos protagonistas, pero sin duda uno de los más importantes fue Adolfo Suárez. El expresidente del gobierno, fallecido el domingo 23 de marzo, ha sido uno de los políticos más relevantes de la historia reciente de España. Fue el primer presidente de la democracia e impulsó el cambio del franquismo al actual modelo de Estado.

José Tudela, secretario general de la Fundación Manuel Giménez Abad de estudios parlamentarios, explica que la Transición española fue un proceso extraordinario en el mundo que sirvió después de ejemplo a otros países, como Chile o Sudáfrica. "La Transición suponía hacer de España una democracia consolidada por primera vez en su historia, con un sistema de derechos y libertades estable, un país incorporado a Europa y un país descentralizado políticamente".

El periodo de la Transición comienza el día de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975. Franco, también conocido como el Caudillo o el Generalísimo, había gobernado el país desde el final de la Guerra Civil española en 1939 y poco antes de su muerte había designado como su sucesor al frente de la Jefatura del Estado al Rey Juan Carlos I.

Tras la muerte de Franco, los españoles no sabían que iba a suceder con la dictadura. Entonces el Rey tomó las riendas del país y nombró presidente del gobierno a Suárez "para que transformase el régimen político del franquismo en una democracia sin una ruptura violenta, ya que el propio Suárez provenía del franquismo", explica Tudela.

La Transición fue todo un desafío para los dirigentes políticos de la época. Según cuenta Tudela, "la España del año 75 no tiene nada que ver con la que conocemos ahora. Era un país que vivía bajo una dictadura, en donde las libertades y los derechos estaban restringidos, la igualdad entre sexos no existía y que no estaba en la Unión Europea. Además, el país estaba sumida en una profunda crisis económica igual o peor que la de ahora, con un paro altísimo y un coste de vida mucho más elevado en comparación".

Un personaje irrepetible

Nacido en un pueblecito de Ávila en 1932, Suárez era un hombre de gran ambición política. Antes de convertirse en presidente del gobierno, había sido secretario general del Movimiento Nacional, el brazo político del franquismo. "En ese puesto, el comprende e intuye que el franquismo ha muerto y que es necesario transformar el régimen en una democracia y hacerlo utilizando los recursos jurídicos que puede dar el sistema", subraya el secretario de la fundación.

De este modo se inicia la Transición, que marcaría la forma de ser de nuestra sociedad incluso 40 años después. Una vez nombrado presidente, Suárez comienza a tomar decisiones que impulsaron el paso de la vieja dictadura a la actual democracia. Una de las más importantes fue la Ley de Reforma Política, aprobada a finales de 1976. "Es una ley que no tiene parangón, porque es una ley que aprueban las propias Cortes franquistas y que implica el final de todo el sistema institucional franquista, incluidas las propias Cortes", dice Tudela. Esta ley se conoce como el harakiri o suicidio político del régimen franquista e hizo que la Transición mantuviera una legalidad.

La segunda decisión importante de Suárez fue legalizar el Partido Comunista de España (PCE) el Viernes Santo del año 1977. "Esa decisión era un símbolo necesario para hacer creíble la democracia en España", asegura el secretario de la fundación, ya que el PCE era el extremo ideológico opuesto al franquismo. Además, durante la Transición se legalizaron los partidos políticos, que habían estado prohibidos durante la dictadura, y se crearon nuevas organizaciones.

Así, en junio de 1977, se celebran las primeras elecciones democráticas de la Transición que dieron el triunfo al partido de Unión Centro Democrático (UCD) del presidente Suárez. Comienza entonces la primera legislatura democrática en España desde el año 1936 con Suárez como jefe de gobierno y la redacción de una nueva Constitución, que fue aprobada por todos los españoles con un 87% de los votos a favor el 8 de diciembre de 1978, fecha que marca el final de la Transición.

Para José Tudela, "es justo reconocer la labor de Adolfo Suárez, al igual que es justo reconocer la labor de todos aquellos que protagonizaron la Transición". Personas que "fueron capaces de comprender que por encima de intereses más particulares estaba el hacer de España un país democrático, moderno, europeo y descentralizado".

 

 

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