Señor Presidente y los siete Ministros

 

Mario Asensio, La Salle Montemolín

Había una vez un país llamado España. En España, la gente estaba llena de felicidad y no tenía muchas preocupaciones; los bancos podían dejar dinero; los políticos gobernaban contentos... En resumen que el país estaba mejor que nunca.

Como cada cuatro años, el pueblo español tenía que elegir a su presidente. Era una fría tarde de invierno cuando el Señor Presidente se enteró de que iba a ser el presidente de España. Nada más conocer aquella noticia, se dirigió a Moncloa, pues a partir de ahora iba a ser su lugar de trabajo. Subió las escaleras con confianza y cuando llegó a la sala de reuniones, pudo contemplar unos calientes cafés, unos deliciosos pastelitos y unas sillas comodísimas. Se aprovechó de todo aquello y se puso a descansar.

Llegaron y lo observaron durmiendo en el más grande de los sillones. Lo despertaron, y el Señor Presidente, sobresaltado, preguntó a aquellas personas quiénes eran. Los ministros explicaron su nombre y su cargo: Economía contaba el dinero, Sanidad curaba a los enfermos, Educación enseñaba a los jóvenes, Industria se encargaba de las fábricas, Medio Ambiente cuidaba la naturaleza, Agricultura de los campos y Exteriores contactaba con otros países.

A partir de ese momento todos ellos cogieron confianza y convivieron como una gran y feliz familia. Entonces, se organizaron de tal manera que mientras los ministros trabajaban fuera de Moncloa, el Señor Presidente se quedaba allí, realizando la tarea más importante, que era coordinarlos a todos para gobernar aquel país.

España pertenecía a la Unión Europea. Esta estaba dirigida por Germanita, la más odiosa y repelente gobernadora. Germanita poseía algo que le hacía tener todo el conocimiento de todo lo que sucedía y cómo ocurría en la Unión, una tablet. ¿Qué tiene de especial una tablet?

Pues esa tablet era un instrumento mágico, siempre que le hacía una pregunta, le respondía.

Germanita preguntaba:

--¿Algún país osa desobedecer mis órdenes?

--No, mi señora, todo perfecto.

Pero en España, las cosas iban empeorando. Los bancos y políticos no hacían lo que debían, las empresas no podían dar trabajo y la gente no estaba contenta. Y tuvieron tan mala suerte de que pasados unos meses, Germanita volvió a preguntar:

--Tablet, tabletín ¿algún país desobedece mis órdenes?

--España, mi señora; no tienen dinero, ni trabajo y lo peor de todo, ¡duermen la siesta!

Germanita explotó de rabia y juró que haría algo para arreglar ese desastre. Montó en su avión privado y avisó al Señor Presidente de su viaje a Moncloa.

Por fin llegó a España y El Señor Presidente la invitó a pasar dentro. Germanita sacó un papel, nombró un rescate a la banca y el mal estado de España y se lo hizo firmar. El Señor Presidente, sin conocer el tema, aceptó.

A partir de ese momento España se nubló y todos se encontraban peor que de costumbre. El Señor Presidente, los ministros y los presidentes posteriores andaban desorientados y no sabían qué hacer. Todo esto siguió hasta 2022, cuando llegó un joven con ideas para mejorar el país. Los españoles decidieron que era él quien tenía que presidir España. Juventud, aquel inteligente chico, besó la mano de todos los españoles. En ese momento, España entera se empezó a sentir mejor, pues ya era un país con dinero, con trabajo y lo más importante, ¡con felicidad!

 

 

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