El joven Tao y su día a día

 

Guillermo Comín, La Salle Montemolín

Tao es un joven que vive en una pequeña aldea al sur de Indonesia con sus padres y su hermana. El padre de Tao trabaja en una mina cercana de extracción de carbón y caso no puede estar en casa cuidando de su familia. Tao tampoco puede porque trabaja en una fábrica de balones de fútbol para una empresa grande de Europa.

Tao se levanta a las 6 de la mañana para empezar a trabajar en la fábrica. Recibe un suelo mísero con el que puede pagar los estudios de su hermana que es menor de él y no quiere que tenga la vida que el está teniendo.

Tao trabajada duro pero su esfuerzo merece la pena. Hace dos días, a la fábrica en la que trabaja Tao, vino un inspector de seguridad. Al ver como trabajaba, le pareció muy mal y habló con él:

--Hola, chico. ¿Cómo te llamas?-- le preguntó el inspector.
--Tao, señor-- le respondió Tao con voz asustadiza.
--¿Tienes familia, Tao? --le preguntó el inspector con curiosidad.
--Sí, señor, trabajo para pagar los estudios a mi hermana --respondió Tao en tono firme.
Entonces el inspector se quedó callado; no sabía si decírselo o no.
--Oye, Tao --prosiguió el inspector-- Conozco a unas personas que podrían sacarte de aquí a ti y a tu familia, ¿qué te parece? --le sonrió el inspector.
Tao no respondió.
--Tao, es verdad lo que digo; el martes que viene te esperaré una calle más allá de la salida de la fábrica. Sí, te digo la verdad, créeme; soy voluntario de una oenegé que lucha contra el trabajo y la esclavitud infantil, pero no se lo digas a nadie --le susurró el inspector.
--Gracias --le respondió Tao.
--¿Gracias por qué? --le preguntó el inspector sorprendido.
--Por preocuparte por mi y por mi familia --dijo Tao con voz temblorosa.
--Es mi trabajo --le respondió el inspector-- Vuelve a trabajar tus últimos días aquí, Tao, como si esta conversación no hubiera ocurrido.

Tao se dio la vuelta y continuo con su balón de fútbol que le tocaba arreglar. Llegado el día, Tao quedó en el lugar acordado con el inspector y allí estaba en una furgoneta esperándoles para llevarles al aeropuerto, donde otros voluntarios les esperarían para irse a otro país y empezar una nueva vida lejos de la esclavitud infantil.

 

 

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