La leyenda del vampiro raro

 

1er Premio de la 1ª categoría del IX Certamen de Relatos Cortos de El Estudiante

Inés Ortega

Nos situamos en el año 1221, la época del Conde Drácula. En la otra parte del mundo de Transilvania vivía Cuerpoespín, un vampiro muy raro. No era como los demás, porque no le gustaba la sangre humana, sino que comía pescado, verduras y carne, y además podía estar despierto las 24 horas del día sin convertirse en ceniza. Sus padres, el señor y la señora Genios, estaban muy preocupados porque su hijo jugaba con los niños humanos, e intentaron buscar una solución.

Esa noche se disfrazaron de mortales, el señor Genios con un jersey y un pantalón, y la señora Genios con un vestido de flores, y se fueron a la biblioteca del pueblo para informarse sobre los vampiros. Después de mirar más de 34 libros dieron con la solución: para que Cuerpoespín fuera normal tenían que llevarle una noche de luna llena al castillo de la bruja verrugosa y ella le daría una poción para curarse.

Llegó la noche de la luna llena y Cuerpoespín y los señores Genios emprendieron el viaje hacia el castillo, pero cuando llegaron allí, la bruja no estaba y tuvieron que esperar a que llegase. Y el cielo se puso nublado y empezó a llover a cántaros. La bruja le dio a Cuerpoespín una pócima de color azul, pero se había equivocado de pócima, le había dado la de la transformación, y se convirtió en perro-pollo, que es un perro chihuahua con plumas moradas y pico. Por muy raro que fuera, le adoptó una familia llamada Adams. Esa familia tenía tres mascotas: un cocodrilo-pulga, una jirafa-hormiga y un tiburón con patas. Era una familia rara, pero Cuerpoespín fue acogido como uno más.

Cuando se pasaron los efectos, Cuerpoespín mordió a la familia, porque era la única forma de escapar. Cuál fue su sorpresa, cuando tras unos segundos se volvió a convertir en un pequeño monstruo. Cuando un científico lo descubrió, fue llevado a un laboratorio y fue estudiado unos cuantos años, poco más o menos 3 años de dura investigación, que dio lugar al nombre del pequeño monstruo: Mantis Religiosa. Cuando terminaron las investigaciones lo soltaron, y fue buscado por diversos cazafortunas, millonarios y gente con mucho valor para buscar un bicho tan pequeño. Pero fue olvidado tras una plaga de Mantis Religiosas en 1224.

Cuerpoespín estaba desesperado porque no se convertía en vampiro y para consolarse se encaminó al manantial al que iba cuando todavía era un vampiro. Decidió beber de dicho manantial y se sorprendió al ver su reflejo en el agua. ¡Volvía a ser un vampiro! Un vampiro como los demás, corriente y moliente, con su capa negra y sus colmillos. Emprendió un viaje hasta llegar a su pueblo natal donde vivían sus padres. Cuando los señores Genios vieron a su hijo se alegraron mucho de verle, tanto, tanto, que casi se les salieron los ojos y los dientes volando.

Y esta es la leyenda fantástica jamás contada y que se va transmitiendo de padres a hijos. Hay diversos finales. Algunos dicen que sigue vagando por ahí, perdido en algún sitio. Otros dicen que murió de alegría al ver a sus padres…

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón