Historia de un hechizo

 

Sara McFadden, La Salle Montemolín

Todo ocurrió una fría tarde de invierno, cuando Elena salió a pasear con su novio. Caminaban por el parque observando el helado lago que se encontraba a pocos metros de ellos. Les pareció muy curioso que nadie se acercara, simplemente para contemplarlo. Tras unos minutos decidieron irse, pero Elena quiso sacarse una foto junto al lago. Sacada la foto, se cogieron de la mano y volvieron a casa... No sabían que desde aquel momento, sus vidas iban a cambiar para siempre.

Elena todavía no se explicaba cómo la gente no iba a aquel parque, con los bonito que a ella le había parecido. Tomó la foto que su novio le había hecho la tarde anterior y lo llamó, quería que él le dijera que veía lo mismo que ella en la foto y así fue... Él también vio a dos niños pequeños de unos 5 ó 6 años jugando al lado de ellos en la foto. Pero esa no era la cuestión; lo que de verdad les dejaba sin palabras era que aquella tarde, en ese instante, no había nadie más en el parque que ellos.

Elena y su novio no tardaron mucho en investigar posibles sucesos que habían ocurrido en ese parque y descubrieron que hacía unos años, dos niños pequeños llamados Daniel y Álvaro desaparecieron siniestramente la tarde del 14 de agosto de 1963. Se cree que en ese parque hay un espíritu, el cual fue profanado por los niños y que este les echó un hechizo que consistía en que sus almas se quedarían vagando toda la eternidad por aquel parque.

No sabían cómo reaccionar. Elena y su novio estaban perplejos, sin embargo, quisieron indagar más en el tema. A Elena se le ocurrió contactar con aquel espíritu, y esa misma tarde, fueron al parque. Eran las 20.01 y ya estaba todo oscuro. No pasó mucho tiempo cuando... ¡Sí, allí estaba! De pie, como una estatua, el espíritu. Elena y su novio no dijeron ni una palabra, tan solo temblaban del miedo y la impotencia que sentían. Sin esperarlo, el espíritu comenzó a hablar: -- Vuestros días como mortales acaban esta misma noche.

Y así, sin más, los dos jóvenes desaparecieron, Se dice que las almas de la pareja vagan junto a las de los niños desaparecidos por el parque, atemorizando a la gente para que no entren en él y no tengan la mala suerte de ser víctimas de los hechizos del malvado espíritu.

 

 

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