Un gol al racismo

 

La imagen del jugador del F.C. Barcelona Dani Alves comiéndose un plátano ha impulsado una campaña mundial contra los insultos racistas

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Las redes sociales se hicieron eco la semana pasada de una campaña contra el racismo en el deporte generada por el lanzamiento de un plátano al jugador de fútbol Dani Alves durante el partido que enfrentó a su equipo, el FC Barcelona, contra el Villarreal CF en el estadio de El Madrigal. En el minuto 75 del encuentro, un aficionado lanzó esta pieza de fruta relacionada con la dieta de los simios al defensa azulgrana cuando se disponía a sacar de córner. Lejos de molestarse, Alves transformó el insulto racista en una jugada brillante: cogió el plátano que el espectador había lanzado, lo peló y le dio un mordisco.

La imagen de Alves corrió como la pólvora por las redes sociales que se llenaron de fotos de otros deportistas imitando la reacción del lateral azulgrana. El primero en hacerlo fue Neymar, compañero de Alves en el FC Barcelona, que subió a Internet una fotografía con su hijo y un plátano en la mano con el hastag todossomosmacacos (todos somos monos) en varios idiomas. Tras Alves y Neymar, varios futbolistas de otras nacionalidades, entrenadores y hasta el máximo responsable del fútbol mundial (Joseph Blatter, el presidente de la FIFA) se sumaron a este gesto contra la xenofobia y la intolerancia.

Las reacciones del Villarreal CF tampoco se hicieron esperar. El club ya ha identificado al aficionado que lanzó el plátano al césped y ha decidido retirarle el carnet y prohibirle el acceso al estadio de por vida.

Una imagen habitual

Pero el ataque a Alves no ha sido el primero visto en los estadios de fútbol españoles. Insultos, sonidos simiescos o lanzamientos de plátanos y cacahuetes son algunos de los gestos racistas que pueden verse con frecuencia en los terrenos de juego de nuestro país. Uno de los casos más conocidos tuvo lugar en el estadio zaragozano de La Romareda, en el 2006. El futbolista camerunés Samuel Eto'o, entonces jugador del FC Barcelona, quiso abandonar el campo por los insultos racistas proferidos desde la grada. Finalmente Eto'o siguió jugando, pero la gracia le costó una multa al Real Zaragoza y provocó que se tomaran medidas jurídicas para erradicar el racismo en el fútbol. En concreto, se publicó una Ley contra la violencia, el racismo y la xenofobia en el deporte que, a juzgar por lo de Alves, no ha tenido mucho éxito.

El profesor de Filosofía del Derecho de la UPF, José Luis Pérez Triviño, señala que el deporte es quizá el ámbito donde con más frecuencia y notoriedad se observan muestras de racismo. "El fútbol ha servido históricamente como una válvula de escape donde los aficionados pueden desfogarse impunemente dirigiendo a jugadores y árbitros insultos racistas u homófobos", explica. Pero lo cierto es que estas situaciones son más propias del fútbol en España que del fútbol en general. "En otros países las medidas jurídicas han sido contundentes. Tal es el caso de Inglaterra, donde los aficionados racistas son detenidos y llevados ante un tribunal", apunta.

Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, pide medidas más contundentes al considerar que lo sucedido con Alves "no es un episodio aislado" ni en el fútbol ni en España. Tampoco lo es en Estados Unidos, que vive también una enorme polémica por los comentarios racistas vertidos por el propietario del equipo de la NBA Los Angeles Clippers, el multimillonario Donald Sterling.

"Lo que hace bonito al deporte es que lo practican personas de diferentes razas", dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, saliendo al paso de dos ejemplos que retratan una problemática mundial.

 

 

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