El Cómic

 

De la sátira política al Manga han pasado más de 100 años de historias sobre papel

José Lacruz (El Periódico del Estudiante)

La pintura siempre ha servido al hombre a la hora de narrar historias. Así se puede ver en el arte rupestre donde se reflejan cacerías, o en los jeroglíficos de los egipcios. Incluso muchos pintores de prestigio realizaron obras gráficas de alto carácter narrativo, como Goya, o exageraron aspectos de personajes, e incluso caricaturizaron alguna de las cualidades de los seres humanos. Sin embargo, la imprenta será la que revolucione el mundo de las historias gráficas. En Francia aparecieron los primeros cuentos-relatos ilustrados para jóvenes y adolescentes a mitad del siglo XIX, pero el desarrollo de las historias de cómic se dio a la vez que el cine.

El cómic, esa integración del lenguaje icónico y literario, llegó a España a finales del XIX. La proliferación de revistas ilustradas facilitó el desarrollo, sobre todo, de la caricatura política. Aunque esas pequeñas colaboraciones fueron, poco a poco, tomando mayor relevancia. En 1915 apareció Dominguín, la primera revista que recopilaba series de cómic y que tenía cierta regularidad.

Aunque el éxito llegaría dos años después, cuando Joaquín Buigas se hizo con la revista TBO y la adaptó a su particular estilo. El éxito fue rotundo, hasta tal punto, que la propia palabra "tebeo" ha sido aceptada por la Real Academia de la Lengua como "revista infantil de historietas cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos o sección de un periódico en la cual se publican historietas gráficas de esta clase". Más tarde proliferaron otras famosas revistas como Pulgarcito.

Con el franquismo, las tiras de humor desarrollaron mayor sutileza e ingenio, mientras que las historias para adolescentes tuvieron una época de esplendor. Así fueron naciendo héroes como El guerrero del antifaz (1944), El capitán trueno (1956) o El jabato (1958). A su vez, la sociedad española asistió al auge de historietas de humor que son auténticos clásicos como Las hermanas Gilda, Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Doña Urraca...

ÓRBITA INTERNACIONAL

Pero no sólo España vivió una época dorada del tebeo. Grandes personajes fueron apareciendo en nuestro país importados del resto del mundo. Así, el argentino Quino, descendiente de inmigrantes españoles, creó a la ocurrente niña Mafalda en 1964. Entre sus frases más célebres están: "A medio mundo le gustan los perros; y hasta el día de hoy nadie sabe qué quiere decir guau", "¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?", o "El mundo está malo, le duele el Asia". También aterrizaron (1959) desde Francia los galos más irreverentes e invencibles: Astérix y Obélix, creados por René Goscinny. Mucho antes (1929) apareció el investigador Tintín con su perro Milú, de cuyo dibujante, el belga George Remi --conocido como Hergé--, se celebró hace poco el 100 aniversario de su nacimiento.

De EE.UU. llegaron los héroes. Desde 1960, la editorial Marvel se ha encargado de llevar al papel numerosos cómic de superhéroes como Spiderman, Los 4 fantásticos, Hulk, X-Men, El Capitán América... Su interminable fuente de ideas ha desembocado en el cine. Hasta la gran pantalla se han llevado, en los últimos años, las historias de estos hombres y mujeres extraordinarios. De la otra parte del mundo, desde Japón, ha desembarcado con fuerza el Manga, un estilo de historietas de múltiples géneros y que tiene su origen moderno --tal y como lo conocemos-- tras la Segunda Guerra Mundial.

De las caricaturas satíricas al imperio del Manga hay más de cien años de distancia. Nuevos medios como la televisión o internet no ha podido desbancar a las historias de ficción o el ingenioso humor de las tiras gráficas. La imagen sobre el papel sigue estando en forma.

En la web:

www.delcomic.es
www.clubcultura.com

 

 

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