En busca de un futurillo

 

Ignacio Navarro, 4º ESO IES Juan de Lanuza de Borja

No es que sea un vago, dicho así, tan directamente; soy un poco remolón, también algo perezoso, pero, en ningún caso, un vago. Vago es aquel que, por definición, no hace nada, y esa no es la palabra que me define. Es más, yo hago lo que realmente es importante o lo que a mí me parece que lo es. No soy el clásico chico aplicado en los estudios que realiza tropecientas actividades extraescolares diarias y que dedica cincuenta horas al día para hacer sus deberes. Sinceramente, todo esto no me atrae y me aburre.

Yo soy más de verlas venir. No me anticipo a los acontecimientos, me gusta más vivir en el mundo de las consecuencias y, cuando estas llegan, jugar con ellas. No me importa lo que piense la gente de mí, ni mucho menos la cansada de mi madre, más bien, "el martillo pilón de mi madre". Ya me tiene frito con lo de: "Solo un poco más de esfuerzo, un poco más de interés, de aplicación". "No", así de claro, no pienso someterme, soy como soy y así seguiré. Yo no voy diciéndole a nadie cómo tiene que ser o cómo tiene que comportarse ni si tiene que guardar las formas, tampoco les digo que hay normas para la sociedad. Iros al cuerno con toda esa hipocresía; la verdad sobre la sociedad es que los adultos no aguantáis vuestra propia amargura, la que os regala la "madurez".

Además, yo hago caso a mi madre y a sus incansables consejos: "El miedo es un montón y de él coges lo que quieres", me decía cuando era pequeño. Pues yo he decido coger de la vida únicamente lo que me interesa. Y es más, si me preguntas cuál es mi aspiración en la vida, yo te respondo claramente: "¿Para que necesitas aspirar a algo?, ¿no es mejor dedicar tu tiempo a lo que surja y no bombardear a tu pobre cerebro con sucesos que llegarán cuando tu vida ya no pueda considerarse como tal?" Creo que merezco un poco más de respeto, ya basta de comparaciones con niños prototipo; el que me acepte como soy podrá disfrutar de mí y el que no lo quiera ya sabe lo que pienso sobre él, no lloraré su falta de apoyo, puede estar seguro de ello. Iba decir algo más acerca de todos estos ineptos convencionalistas, pero... paso.

 

 

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