La historia cocinada de Aragón

 

La comunidad se ha quejado en muchas ocasiones de los intentos de tergiversar la historia que aun se cometen en relación con la Corona de Aragón

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

La retirada de unos libros de texto de Primaria en los que se omitía que Federico García Lorca murió fusilado o que Antonio Machado se exilió junto a su familia en Francia durante la Guerra Civil española, ha devuelto al candelero el debate sobre la manipulación de la historia por motivos ideológicos. La narración de sucesos del pasado de una forma diferente a como sucedieron, ya sea por engaño o falta de rigor, se considera una tergiversación, que "casi siempre se comete desde instituciones de poder que tienen una gran capacidad de influir en medios de comunicación, en libros de texto o en el escaparate social de la historia", explica el escritor y profesor universitario José Luis Corral.

Aragón se ha quejado a lo largo de los años de la insistente voluntad de reescribir la historia por parte de algunos sectores del nacionalismo catalán. Uno de los episodios más recientes ha sido la difusión, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, de un mapa de los condados catalanes que abarca Aragón y Valencia obviando que, en realidad, era el territorio de la Corona de Aragón. Según Corral, "la manipulación de la historia desde ciertos nacionalismos siempre incide en cuestiones de mitificación del pasado, y cuando se mitifica el pasado, se crea en el imaginario colectivo una sensación de verosimilitud que toca las fibras más sensibles y pasionales, que llega al sentimiento".

Que Cataluña fue un reino, que hubo alguna vez una corona o confederación catalanoaragonesa, o que existió un linaje real catalán, son las principales mentiras en torno a la Corona de Aragón que se reproducen con frecuencia en discursos políticos, libros de texto o medios de comunicación. Se trata sobre todo de cuestiones relacionadas con la terminología, "muy importantes a la hora de falsificar la historia", subraya Corral, ya que "una vez que se ha alterado un nombre resulta más fácil transformar la realidad".

Pero la realidad es la que es. Cuando se habla de confederación catalanoaragonesa o se llama reyes a los condes de Barcelona, se está falsificando la historia. Cataluña no aparece como entidad territorial hasta el año 1196. Mientas que Aragón, como condado, ya está presente en el 808, solo en el valle de Hecho (basándose en referencias documentales), y el reino se va configurando por expansión hasta convertirse en Corona en el año 1164.

En cualquier caso, no tiene sentido analizar los territorios históricos con la mente puesta en los actuales. Según Corral, "todas las naciones europeas son creaciones que se han ido gestando a lo largo de los siglos". Aragón tiene motivos para reivindicar su historia y la de la Corona que lleva su nombre.

Es una personalidad histórica no solo por batallas y conquistas sino por legislación. "Tiene un derecho genuino que igualaba a todos los ciudadanos que lo poblaban. Su cohesión no estaba en las fronteras territoriales sino en la legislación", afirma el escritor. Volviendo a las justificaciones nacionalistas, la estrategia de falsificar la historia comenzó en el siglo XIX e incluye la manipulación de documentos del Archivo de la Corona, que ahora está en Barcelona. Algunos de estos daños fueron el raspado de sellos reales, ya irreparables, y estos documentos sirven ahora de respaldo a la tesis independentista. Desde La Reconquista

La estrategia básica de cualquier manipulación consiste, a grandes rasgos, en ir repitiendo las mismas mentiras hasta que, a fuerza de acostumbrarse a ellas, se conviertan en verdades aceptadas. Y esto no solo sucede en el caso de la Corona de Aragón. Corral señala otros ejemplos de manipulación de la historia en España, que los hay y muchos. Por ejemplo, cuando se habla de la España romana, "porque España no existía en época de los romanos ", o del propio concepto de Reconquista. "La Batalla de Covadonga no existió, fue una escaramuza entre montañeses de Asturias con una noción seguramente muy lejana del cristianismo, frente a los musulmanes que aparecieron por ese territorio", dice Corral.

Como ejemplos más recientes servirían libros que sitúan el origen de la Guerra Civil española en la revolución de los mineros de Asturias que tuvo lugar en el año 1934, "como si esta hubiera sido la espoleta que desencadenó el golpe de Estado franquista de 1936", explica el profesor. Es decir, se utiliza una revuelta de los trabajadores de la minería de Asturias para justificar un golpe de Estado que tuvo lugar dos años después.

Todo esto plantea una duda: ¿cómo puede saberse qué versión de todas es la correcta? Sobre esto, José Luis Corral recuerda que "la historia no es una ciencia exacta pero sí puede estudiarse con un método científico, que pasa por el conocimiento y análisis de textos, documentos y yacimientos arqueológicos".

 

 

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