El mundo bajo el agua

 

Si no frenamos el calentamiento global, ciudades como Nueva York, Barcelona o Venecia, podrían desaparecer a finales de este siglo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

¿Te imaginas que un día te despiertas y ves cómo poco a poco tu ciudad se comienza a inundar? Aunque suene a fantasía futurista o a película de ciencia ficción, podría ser una realidad si no disminuimos nuestras emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, el principal causante del calentamiento global. Como consecuencia de la subida de temperaturas en el Planeta, el nivel del mar ha aumentado en los últimos años a un ritmo cada vez más rápido, lo que podría afectar no solo a pequeñas islas sino también a algunas de las principales ciudades del mundo, como Nueva York, Venecia o Barcelona.

Para tomar conciencia de este problema, el Día Mundial del Medio Ambiente 2014, que se celebra este jueves 5 de junio, se centra en las consecuencias que el calentamiento global y la subida del nivel del mar tendrían para muchas ecosistemas costeros y marinos, así como para las especies que habitan en ellos. Los testigos de sondeo, los mareógrafos y más recientemente las mediciones pos satélite demuestran que a lo largo del siglo pasado el nivel medio del mar aumentó entre 10 y 20 centímetros. Según el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Aragón, Rafael Requena, actualmente lo hace a un ritmo de dos milímetros cada año, aunque "si la tasa de carbono en la atmósfera sigue aumentando, la temperatura también lo hará y hablaríamos de un incremento del doble o el triple hacia finales de este siglo".

Las predicciones más alarmantes, incluidas las que afirman que la placa de hielo que cubre Groenlandia podría derretirse por completo, estiman el aumento del nivel de mar para el 2100 en siete metros, los suficientes como para sumergir Londres o Los Ángeles. Y conforme el mercurio y el agua sube, el clima podría cambiar de forma inesperada y las condiciones meteorológicas, volverse más extremas.

Un efecto dominó

Durante el siglo pasado, la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas liberaron a la atmósfera enormes cantidades de gases que atrapan el calor. Estas emisiones han provocado que la temperatura de la tierra haya aumentado y que los océanos hayan absorvido gran parte de este calor adicional. El delegado regional de la Aemet en Aragón explica que este calentamiento global provoca, por un lado, el deshielo de los casquetes polares y glaciares, y por otro, la dilatación del agua. "Ambos factores son la causa de que el nivel del mar se haya incrementado tanto durante el último siglo y de que lo vaya a seguir haciendo durante este".

Se trata de un efecto dominó que tiene su origen en la alta concentración de gases de efecto efecto invernadero, fundamentalmente de dióxido de carbono. Los humanos han aumentado la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera más de un tercio desde la revolución industrial. Para Requena, "estos cambios tan significativos han sido lineales durante muchos años, pero desde mediados del siglo XX se han disparado. El rápido aumento de los gases de efecto invernadero hizo subir un grado la temperatura durante el siglo pasado y las previsiones más optimistas para este siglo son de dos grados más".

Con las concentraciones de gases de invernadero y el calor aumentando, las capas de hielo que permanecen en la tierra han comenzado a derretirse. "Hablamos de la superficie de hielo que se encuentran por encima del nivel del mar, como glaciares y casquetes polares, que al fundirse provocan un aumento del volumen de agua en mares y océanos". Según el meteorólogo, "los efectos del calentamiento global son ya visibles en el Polo norte, donde en breve no va a quedar hielo en invierno, y en lugares como la Antártida, donde si bien se ha notado un ligero crecimiento de su extensión en la parte noreste en invierno, el grosor de la capa de hielo también se está reduciendo".

Para Requena, lo más curioso es que este deshielo es al mismo tiempo causa y consecuencia del calentamiento global. "El 30% de la radiación solar que llega a la tierra se refleja en las grandes capas heladas de color blanco con un albedo (porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma) más alto que otras zonas del Planeta". Según el responsable de la Aemet, "al disminuir la superficie helada del planeta, disminuye también el albedo, la radicación refleja menos y eso hace que la Tierra se caliente todavía más".

Al deshielo de casquetes polares y glaciares, se suma también la denominada dilatación térmica del agua. La subida de temperaturas hace que el agua del mar esté más caliente. Cuando el agua se calienta, se dilata; y al calentarse, los océanos ocupan más espacio. "En cantidades pequeñas este aumento sería imperceptible, pero en los mares, que ocupan el 70% de la superficie de la tierra, el impacto es mayor", señala el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología.

Las predicciones

La mayoría de las predicciones afirman que el calentamiento del planeta continuará y probablemente se acelerara en los próximos años. El aumento del nivel del mar podría afectar a millones de personas en el planeta, ya que la mayor parte de la población mundial vive en zonas costeras, y además implica tormentas más intensas, más lluvia seguida de sequías más prolongadas, cambios en las actividades humanas y una mayor escasez de recursos hídricos. Además, el especialista señala que el aumento de la temperatura del mar tiene consecuencias para la salud, ya que "está asociado a la proliferación de especies, como los mosquitos, que son transmisoras de enfermedades".

Según Requena, los modelos climáticos van barajando distintos escenarios en función de los datos de los que disponemos. "El instrumento más utilizado para predecir el clima del futuro son los informes anuales del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que considera tres escenarios posibles, del más optimista al más pesimista. En ellos se tiene en cuenta sobre todo el nivel de emisiones de carbono a la atmósfera. Todo depende de que se puedan ralentizar o se consigan bajar", dice.

 

 

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