El arte de contar historias

 

Eduardo Gómez, 2° de Bachillerato Fundación San Valero

Desde que el hombre comenzó a expresarse a través de sus creaciones hemos tenido una idea preconcebida de lo que es el arte, la cual ha sufrido grandes cambios con los nuevos tiempos. A pesar de las objeciones de muchos, los videojuegos deben ser considerados como arte, ya que además de aunar otros como pueden ser la música o la pintura, suponen creaciones y expresiones de equipos que tienen una (gran) historia que contar.

Este es precisamente uno de los grandes problemas y controversias al que no sólo el mundo de los videojuegos se enfrenta, sino al que ya otrora hizo el cine, el teatro, incluso en los tiempos actuales algunas de las obras de arte moderno, imcomprendidas por una gran cantidad de gente a pesar de los esfuerzos de sus autores por "explicar" algo que no deberían.

Así pues, los videojuegos en la sociedad actual son considerados como una mera forma de entretenimiento, incluso en muchos casos una pérdida de tiempo en la que la gente pone unas horas de su vida consideradas, por aquellos que reniegan de los videojuegos, como "perdidas". Sin embargo, si les dedicamos el tiempo que como cualquier arte merece para ser explicado, veremos que a través de la superficie de pasatiempo esconden las verdades intenciones, en algunos casos ojo, de sus autores.

Los videojuegos constituyen una herramienta perfecta en los tiempos que corren para expresar las ideas, opiniones y críticas, al mismo tiempo que ofrecer un entretenimiento que mantenga al jugador en vilo, con tensión en momentos clave, consiguiendo que se emocione con pérdidas o con triunfos, y en resumen logrando transmitir lo que en un principio buscaba su creador.

Haciendo referencia a uno de los casos posiblemente más conocidos, uno reciente pero que ha logrado un puesto entre los que serán recordados, tenemos a Bioshock Infinite que con su historia y especialmente su contenido descargable ha llevado a muchos de sus jugadores a volver a jugar a títulos anteriores desde una perspectiva totalmente diferente, ya que sin ánimo de revelar ningún secreto de la trama, decir que la genialidad con la que Ken Levine logra unificar su obra es de un carácter más que extraordinario. Así pues solo queda considerar una cosa, ¿son los videojuegos capaces de transmitir y de narrar de forma tan perfecta como otras artes?

Mirando en retrospectiva títulos como Half Life debemos preguntarnos que habría pasado si hubiesen sido novelas de ciencia ficción del estilo de Orwell con 1984 en un mundo opresor, o del estilo que profesó Asimov en otros. O qué decir de títulos como God of War; seguro que a más de un gamer películas como Furia de titanes les trajo a la memoria el título mencionado. Es tal el contenido de algunos juegos que, de hecho, nos encontramos con títulos como Heavy Rain en los que la jugabilidad se supedita a la línea narrativa. Entonces, ¿cuál es el problema? Los propios videojuegos experimentan una evolución en su forma de narra a través de formas básicas y elementos del entorno. ¿Por qué no lo consideramos un arte en serio? ¿Hasta dónde pueden llegar sus límites mezclando narrativa y entretenimiento?

 

 

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