La amenaza del Yihadismo

 

El avence del estado islámico en Irak y en Siria dibuja con violencia un nuevo mapa en Oriente Medio

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Las recientes ejecuciones de dos periodistas estadounidenses y un activista británico a manos de un miembro del Estado Islámico (EI) han vuelto a situar la lucha contra el yihadismo en el centro de las agendas políticas de Europa y Estados Unidos. Pero las atrocidades cometidas contra ciudadanos occidentales, no son las únicas. Este grupo yihadista controla actualmente territorios en Siria e Irak donde ha dejado al menos 1.700 muertos y un millón de personas desplazadas durante los últimos años.

Según el catedrático y profesor de historia, Miguel Ángel Ruiz, los yihadistas del EI son los integrantes de las ramas consideradas más violentas y radicales del islam. Son defensores de la yihad, que hace referencia a la obligación religiosa de los musulmanes. La principal organización que hasta ahora defendía estos principios es Al Qaeda, aunque dentro de esta se han desprendido grupos extremistas, todavía más radicales, como el Estado Islámico.

Para el profesor, nos encontramos ante un fenómeno extraño y sin precedentes en la evolución del yihadismo. "La naturaleza de la amenaza es muy superior a cualquier otro tipo de movilización del islam que haya sucedido en otro momento. Los yihadistas del Estado Islámico no solo tienen a Occidente como principal enemigo sino que también reprimen a los propios habitantes de las zonas que ocupan, que no forman parte de los sunís y que no comparten la visión del islam que ellos tienen, como pueden ser musulmanes chiís o la minoría cristiana".

Paradójicamente, la rápida expansión del Estado Islámico es una consecuencia de la disparatada política de Estados Unidos en Oriente Medio. El Estado Islámico se creó en el año 2002 como un grupo insurgente perteneciente a Al Qaeda para combatir la invasión de Estados Unidos en Irak. Más tarde se proclamó ejército religioso y se expandió rápidamente tras la retirada de las tropas estadounidenses y el estallido de la guerra en Siria en el año 2011.

A día de hoy, las pretensiones del EI van más allá que las de cualquier grupo insurgente. Su objetivo, asegura Ruiz, "es establecer un califato, que es una forma de Estado dirigido por un líder político y religioso de acuerdo con la ley islámica o Sharia que reciba el apoyo total del mundo musulmán, y poder gobernar con cierta influencia para recuperar el poder religioso y político que el islam tuvo en la Edad Media".

Para dibujar este nuevo mapa, los yihadistas no dudan en utilizar la violencia más extrema y mostrarlo en las redes sociales, donde reclutan a a sus seguidores. Los métodos "medievales" del EI contrastan con "la avanzada tecnología que utilizan y su capacidad para atraer a la gente joven", explica Ruiz. Según datos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, el grupo tiene actualmente alrededor de 8.000 militantes.

Pero el EI no solo ha conseguido desbancar a Al Qaeda como máximo representante del yihadismo internacional, sino que también ha logrado captar a muchos jóvenes europeos, "atraídos por la idea de entrar de alguna forma en un proceso de lucha armada como sucedía en la década de los 70", apunta Ruiz. El Ministerio de Interior estima que en España unas 50 personas han abandonado el país en lo que va de año para viajar a Siria e Irak. El historiador advierte de que "estamos ante un tipo de amenaza sin prejuicios y una violencia extrema que es precisamente lo que le resulta atractiva a la gente joven, lo cual es lo más preocupante".

En paralelo a este efecto llamada, las actuaciones del EI provocan el rechazo de Occidente a los musulmanes sin entrar en distinciones, cuando son precisamente las minorías musulmanas de las zonas que controlan los islamistas las que más sufren su barbarie. "los miembros de Estado Islámico son yihadistas que tienen una interpretación extremista de la rama sunita del islam y creen que ellos son los únicos creyentes reales. De este modo justifican sus ataques contra otros musulmanes y no musulmanes. En aquellos territorios ocupados por el estado islámico, los enfrentamientos se producen con los propios sectores del islam que están en unas tesis islámicas diferenciadas a las de ellos, mucho menos estrictas", dice Ruiz.

Los yihadistas desafían a Occidente utilizando a los reporteros de guerra como arma de extorsión para que dejen de bombardear su territorio y puedan continuar la expansión del califato hacia Jordania e Israel. Para Miguel Ángel Ruiz, "lo que sucede ahora es que no está claro quién va con quién. Estados Unidos quería derrocar a Bassar Al Assad y ahora están a punto de pactar con él para acabar con el Estado Islámico, y lo mismo sucede con de Irán". Según afirma el profesor, "todavía es pronto para saber si todo acabará en una anécdota o irá más".

 

 

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