¿Juegas a una vida?

 

José Ignacio Navarro, 4° de ESO IES Juan de Lanuza (Borja)

¿Juegas a una vida? Te lo explico, el juego es muy sencillo: su objetivo es sumar, cuantas más vidas, mejor; el que más consigue es el ganador. No importa si la vida que has agregado a tu historial de partida pertenecía a un niño iraní, a un anciano que acababa de ser abuelo, a una joven estudiante matemática o por qué no, a un lindo ternero o una respetuosa encina. La cuestión es sumar y hacerlo sin pensar. El juego es el juego.

Y ya lo creo que vencerán, cuanto más grande se hace su marcador, mayor es su sed, su avaricia, su brutalidad y, por consiguiente, menor es su razón humana, tristemente. Seguramente ya os habréis dado cuenta, estoy hablando de la guerra. Exacto, pero no solo de eso sino del ser humano en general, de su astuta pero cruel y vacía mente. Así que tranquilos, solo estaba practicando esa estrategia que tanto les gusta a los altos mandatarios: ocultar la tragedia bajo un manto de supuesta felicidad, engañar al ojo hasta que uno bizquee. Un eufemismo como lo llama la profesora de Lengua. La mente humana, horas y horas pensando para construir cañones, bombas, espadas, tanques, sillas eléctricas, venenos, mataderos, fusiles, alambradas, formación militar, pistolas, minas antipersona, ¡antipersona! Y cientos de artilugios y maneras para deshacerse de un individuo. Tanto esfuerzo y tantas vidas derrochadas para intentar conquistar un trocito de tierra. Y para colmo, tienes que estudiarlo y aprender que, por ejemplo, 60 millones de personas murieron por el capricho de una idea concebida en unos cráneos oscuros y maléficos.

Me pregunto cuál es el derecho que se nos atribuye para robar algo que no nos pertenece; me pregunto cuál es la misteriosa fuerza que nos conduce a restarle vidas al mundo, a realizar esta acción irracional, desde mi punto de vista, que es matar. A mí, la verdad, este juego no es que me guste. A mí me gusta más jugar a "ama una vida". Tranquilos, también es de sumar, pero la diferencia es que nadie tiene que acabar atravesado por una bala. Cuanto más amas, más respetas a los demás, mayor es el gozo, la felicidad. A mí me parece más divertido.


 

 

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