Epidemia sin precedentes

 

Lo que hace que el virus del ébola sea tan peligroso y genere tanta alarma social es que todavía no existe tratamiento para la enfermedad

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Desde que en agosto la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarase la "alerta sanitaria mundial" por el mayor brote de ébola detectado hasta la fecha en el continente africano, los sistemas sanitarios de los países desarrollados han extremado sus medidas de seguridad para evitar que la epidemia se propague. Pero la batalla contra el ébola no ha hecho más que empezar. Poco se sabe del virus que ha dejado más de 4.000 muertos y 9.000 personas infectadas. Desde su aparición en 1976 en una aldea junto al río Ébola, la OMS solo había reportado 1.716 casos de la enfermedad. Ahora la amenaza se extiende a otros países como España, donde el pasado 7 de octubre se confirmó el primer contagio por ébola fuera del continente africano.

"El ébola es un mal patógeno porque es demasiado letal. Normalmente los patógenos no buscan matar al huésped sino seguir propagándose. Lo que hace que el virus del ébola sea tan peligroso es que no hay tratamiento. Una vez que te infectas por contacto, el virus empieza a crecer y replicarse sin ningún control", explica Carlos Martín, catedrático de Microbiología de la Universidad de Zaragoza y uno de los mayores expertos en Aragón de tuberculosis, otra enfermedad altamente infecciosa.

Tal es la virulencia del ébola que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos lo han clasificado como un agente de bioterrorismo ya que tiene el potencial de servir como arma en una posible guerra biológica. No obstante, la probabilidad de contagio del ébola es baja. "El virus no se propaga por el aire. Solamente si has estado en contacto directo con alguien que tenga síntomas de tener el virus te puedes contagiar".

Según el microbiólogo, cuando se tocan restos donde ha estado el virus, éste entra en el organismo y empieza a crecer. El periodo de incubación de la enfermedad es de 2 a 21 días. Aunque las probabilidades de contagio son bajas, la mortalidad del ébola ronda el 70% de los casos.

Una vez dentro dentro del cuerpo humano, el virus se propaga a través de la sangre y se distribuye por todos los órganos hasta que aparecen los primeros síntomas. Fiebre, malestar, vómitos, diarreas son los más habituales. "Si no hay un control por parte del sistema inmune y en el 50% de los casos no lo hay, el hígado, los riñones y los pulmones empiezan a fallar".

¿Por qué algunas personas sobreviven y otras no? El investigador asegura que "algunas personas son capaces de aguantar esta infección y fabricar anticuerpos para defenderse del virus. Los anticuerpos actúan como una cerradura que bloquea el virus para que no pueda dividirse". Las personas que sobreviven se convierten en inmunes a la enfermedad y en un medicamento para los infectados, ya que su sangre con anticuerpos se utiliza para fabricar suero.

Si no se generan esos anticuerpos, los órganos fallan y se produce una hemorragia extensa. De ahí que la enfermedad del ébola se denomine fiebre hemorrágica. "En África, por los rituales funerarios que tienen en los que se toca e incluso abraza a los muertos, existe mayor probabilidad de propagación. Cuanto mayor es la carga de virus del infectado más contagiosa es la enfermedad", apunta Martín.

La actual alerta por ébola ha servido para acelerar las investigaciones en vacunas y medicinas para la enfermedad. Una de las más esperanzadoras es el Zmapp, un medicamento con anticuerpos que se producen de forma sintética en plantas.

Martín es optimista sobre el futuro de la investigación contra el ébola, aunque para el experto lo importante ahora es parar la epidemia en el sitio de origen y aumentar las ayudas a la cooperación con los países africanos y a la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos. "No es una tarea de hoy para mañana, pero a la larga puede suceder como con el SIDA que al principio nadie sabía como se transmitía. Hoy no se puede curar pero se puede tratar como una enfermedad crónica. Aunque si nos relajamos, pueden aparecer nuevos brotes epidémicos en España", concluye.

Más información en el blog divulgativo de Microbiología recomendado por Carlos Martín: microbioun.blogspot.com.es

 

 

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