Rubén Borja Giménez: "Convertirme en pastor es un acto de valentía"

 

La vida de este estudiante de FP básica del IES María Moliner cambió cuando decidió prepararse para ser pastor evangelista. Filosófico, reflexivo y buen orador, es muy diferente en su manera de ser y actuar a la mayoría de jóvenes de su edad

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

--¿Cuándo te diste cuenta de que podrías ser un buen pastor evangelista?

--Desde pequeño yo sentía algo, siempre me ha gustado ese entorno porque no soy una persona a la que le guste mucho la fiesta y el beber, soy tranquilo. Creo que ya estaba escogido desde antes de nacer. Cuando era joven empecé a alejarme de Dios y mi padre también se había distanciado. Entonces hice una medio apuesta con él y al final hemos acabado toda la familia en el culto al Evangelio.

--¿En tu familia hay algún pastor?

--Sí, mi cuñado y mi primo son pastores, y también un tío mío y mi vecino. Tenemos el Evangelio en la sangre, nos hemos criado con ello.

--¿En qué consiste la preparación que estás recibiendo actualmente?

--Son seis meses de prueba. Te exhibes en la estrada, dices unas palabras y tienes que cambiar tu manera de vestir y de actuar. Si llegas a esos seis meses ya has pasado la prueba. Y con más tiempo, un año y medio o dos años, teniendo una mujer, podría ser pastor.

--¿Por qué necesitas una esposa?

--Porque el pastor tiene una iglesia y si tiene que hablar, por ejemplo, con las del coro que son mujeres, a la vista del Evangelio está mal que vaya yo. Tiene que ir ella y hablar con las mujeres.

--¿Qué puedes contarnos de la iglesia evangelista?, ¿qué similitudes y diferencias tiene con la iglesia católica?

--No adoramos a estatuas ni objetos sino que por medio del Espíritu Santo, que está dentro de nosotros, intentamos cambiar. La Iglesia Católica lleva a su Dios como si fuera un amuleto y el Evangelio dice que adorar la imagen de una virgen o un objeto no está permitido. Respetamos a todos pero para nosotros solo hay un Dios: Jehová. Además, tenemos culto todos los días, no solo el domingo. Un día descansamos y vamos a visitar las iglesias de otros barrios.

--¿Qué cualidades ha de tener un buen pastor evangelista?

--Ha de tener una base bíblica y leer mucho. Tener mucha tranquilidad, ser manso y humilde y destacar entre los demás porque es luz del mundo. Además tiene que ser referencia y un testimonio muy limpio porque los pastores dicen a la gente lo que tiene que hacer desde el púlpito. Tiene que ser una persona buena. Ser pastor no da dinero ni pagas. Lo haces por amor a Dios y a tus hermanos.

--¿Qué piensan tus familiares?

--Mis familiares me apoyan pero de parte de mis amigos, la verdad es que muchos elogios no recibo. Me dicen que estoy loco, qué estoy haciendo con mi vida y cosas así. Pero si volviera a nacer haría lo mismo, no me arrepiento de nada.

--¿Te consideras una persona diferente?

--Aunque quiera yo parecerme a ellos no puedo. Tengo que cambiar mi manera de hablar, me he vuelto una persona más solitaria, leo la Biblia y escribo. Dentro de lo que cabe he tenido que aislarme un poco y aprender a vivir en soledad. No hay muchos jóvenes como yo que hagan esto. Para mí es un acto de valentía.

 

 

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