No te quedes de brazos cruzados

 

Alejandro González, 2° ESO Fundación San Valero

De nuevo mis palabras llenan un espacio, de nuevo hago un llamamiento a la solidaridad de las personas. En Primaria, conocimiento del medio (mezcla de sociales y naturales); en Secundaria, ciencias sociales (mezcla de historia y geografía); en Bachillerato, historia del mundo contemporáneo (pura historia). A lo largo de de nuestra etapa educativa nos enseñan cómo se creó este mundo, cómo ha ido evolucionando el hombre de la prehistoria hasta la edad contemporánea y cómo se fueron forjando los países y las grandes naciones. Aquellas naciones que, poco a poco, se fueron construyendo con el esfuerzo de todas sus gentes, con la sangre de aquellos que lucharon en guerras que dejaron ciudades, países y civilizaciones destrozadas y hechas añicos, esas que hoy estudiamos pero que quedaron en el recuerdo, como triunfo de reyes e imperios que dominaron el mundo a lo largo del tiempo. Para ellos, victorias que demostraron su grandeza, para mí, sucesos producidos por la codicia y la avaricia de unas personas que no pensaron en lo que aquellos conllevaría.

La historia está marcada por una serie de acontecimientos importantes, por fechas que han dejado señalada la humanidad, muchas de ellas fruto de guerras producidas por diferencias que destaparon desigualdades.

El mundo está lleno de estereotipos, creencias y etiquetas que unas personas imponemos a otras por su nacionalidad, raza, aspecto, clase social, etc. En la actualidad, nos intentan vender muchas mentiras adornadas de tal manera que nos las creemos. ¿Creeis en realidad que vivimos diferentes a nuestros antepasados? Es cierto que vivimos en el primer mundo, pero aún siguen las injusticias, las desigualdades y sobre todo las guerras.

Irán, Asia Oriental, la península coreana, Afganistán, Irak, Libia, Sudán del Sur, República Centroafricana sufren guerras y conflictos continuos por intereses económicos y de creencias.

Seguimos destrozando pueblos, ciudades y países, arrasando con culturas y sus gentes. La desigualdad hoy es una realidad que cada día se hace más y más palpable. Aún estamos a tiempo de arreglar lo que hicimos mal en tantas ocasiones, pero para ello debemos cambiar nuestra forma de pensar y de actuar. Estoy seguro de que habrá un futuro donde las personas convivamos en igualdad de derechos y oportunidades. Hasta que eso ocurra yo no me que quedaré de brazos cruzados.

 

 

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