Rosana Bautista Benito: "Por lo general, la gente en Canadá es más feliz"

 

Esta alumna de 1º de Bachillerato del IES Tiempos Modernos acaba de regresar de Canadá, dond e ha disfrutado de una beca de idiomas del Gobierno de Aragón. Durante un mes ha convivido conuna familia local y ha ido a clase en un instituto

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

--Acabas de regresar de Canadá. ¿Cómo ha sido la experiencia?

--Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Tenía un poco de miedo al principio porque es un país que está lejos, pero me sorprendió la similitud respecto a la cultura y a los valores que tiene la familia que me hospedó y mi familia. También estoy muy orgullosa de haber tenido la oportunidad de ir allí y estar inmersa totalmente en la vida canadiense.

--¿En qué consiste la beca?

--Fuimos con un programa que se llama Redleaf y éramos 55 becados de Aragón y La Rioja. Nos distribuyeron en dos provincias y una vez allí, por ejemplo en mi ciudad que era Orillia, cerca de Toronto, estábamos nada más que unas seis personas. En el instituto nos aconsejaron elegir unas asignaturas por temas de horarios y niveles y asistimos a las clases. La integración fue muy rápida y fácil; aunque las asignaturas y la oferta es distinta, las que yo curse eran similares.

--¿Cuál era tu nivel de inglés antes y después del viaje?

--Este verano estuve tres semanas en Inglaterra aprendiendo inglés, nos hicieron una prueba inicial y me dijeron que tenía un nivel C1 o C2. A la hora de entender, soy capaz de entender casi todo lo que me dicen; a la hora de comunicarme, me cuesta un poco más y utilizo unas estructuras más básicas. En Canadá me fui aclimatando poco a poco al lenguaje coloquial de los jóvenes, que también es muy enriquecedor.

--¿Es necesario viajar al extranjero para aprender bien inglés?

--Sí, creo que es imprescindible una vez que tenemos un nivel, no con un nivel básico. Es imprescindible para mejorar el nivel, sobre todo por el acento y la pronunciación, no hace falta que sean largos periodos de tiempo.

--¿Qué te ha sorprendido de las costumbres y la cultura canadiense?

--Las personas son muy simpáticas y tienen el valor del respeto más asimilado. En los institutos hay personas que aquí llamaríamos freakies o raras y allí ni siquiera lo perciben, son personas distintas pero no están señaladas. Creo que por lo general las personas son más felices porque no se preocupan tanto de los demás, y el sentido del respeto es mayor aunque también es verdad que son más fríos.

--¿Cómo es el día a día en Canadá?

--Me ha llamado la atención sobre todo los horarios de comida. La cena es la comida principal del día, la toman a las cinco y media de la tarde y dedican mucho tiempo a prepararla porque es especial. Antes de cenar bendecíamos la mesa, y era el momento en el que todos contábamos lo que habíamos hecho durante el día.

--Y en cuanto a la educación y el sistema de enseñanza, ¿hay grandes diferencias?

--Tienen mucha más oferta de asignaturas y algunas de ellas son más prácticas, te enfocan más para la vida profesional. Aquí es todo más teórico y más reglado. Sin embargo, pienso que el nivel es inferior y son menos exigentes: si te apetece comer en clase puedes, si quieres estar descalzo no te llaman la atención... Con tal de que no molesten a la clase, tienen mucha más libertad. La organización también es diferente: hay cuatro asignaturas por semestre y todos los días son iguales.

--¿Recomiendas la experiencia?

--Sí, por supuesto. Aprendes a apreciar el modelo de felicidad que tienen allí. Recomiendo a todo el mundo que se esfuerce durante la ESO para tener esta especie de "recompensa" al acabar y poder viajar y disfrutar de becas, ya que uno de los requisitos es tener una buena nota.

 

 

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