De vuelta a la calzada

 

Zaragoza prohíbe a los ciclistas circular por las zonas reservadas a peatones pero permite pedalear por bulevares, pasarelas y parques

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Baratas, sanas y nada contaminantes, las bicis son uno de los medios de transporte más utilizados para desplazarse por la ciudad. Su uso en Zaragoza se ha multiplicado por diez en los últimos años. En el año 2006 se realizaban 8.000 desplazamientos en bicicleta al día y en el 2014 son ya cerca de 80.000, según datos del ayuntamiento. Pero con el aumento de la presencia de ciclistas en la calle surgen también los conflictos de convivencia con coches y peatones.

Una ordenanza municipal del 2009 autorizó a las bicicletas a circular por las aceras zaragozanas, siempre que tuvieran más de cuatro metros de anchura y estuvieran en calles sin carril bici y con un tráfico intenso en la calzada que disuadiera a los ciclistas. En teoría solo unas 40 calles en Zaragoza cumplían estos requisitos, pero en la práctica, la excepción se convirtió en norma.

Tras el recurso presentado por un particular, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha desautorizado este año la medida porque "contraviene otras normas de rango superior, como la Ley de Seguridad Vial o el Reglamento General de Circulación" que lo prohiben expresamente. El Ayuntamiento de Zaragoza ha tenido finalmente que eliminar los artículos de la ordenanza y prohibir a los ciclistas circular por las aceras y zonas peatonales, pero permite pedalear por bulevares, pasarelas y zonas verdes.

La sentencia del tribunal aragonés, ratificada después por el Tribunal Supremo, expulsa a las bicis a la calzada y plantea dudas sobre los lugares por donde se puede circular. Los colectivos de ciclistas y los de peatones coinciden en que las bicis deben ir por la calzada y con los peatones hay que compartir el mínimo espacio.

"Eso significa que hay que poner todas las medidas de seguridad para que circular por la calzada en bicicleta sea seguro", indica Alberto Lorente, del colectivo Pedalea, que representa a los usuarios de las dos ruedas en la ciudad. "Durante muchos años se ha hecho la vista gorda desde el ayuntamiento y muchos ciclistas han entendido que la acera era su espacio. Algunos ciclistas han abusado y eso ha generado conflicto con los peatones. A nosotros no nos parece bien y esa ha sido nuestra postura desde el principio. Siempre se debe actuar de parte del más débil, que en este caso es el peatón", destaca.

Lo mismo opina Fernando Navarro, de Acera Peatonal, colectivo que surge para recoger las quejas de los peatones zaragozanos por la presencia de bicis en las aceras. Navarro quita hierro a la polémica originada por la prohibición. "El drama no es tal, lo que ha ocurrido es que por primera vez se ha dicho que no se puede ir por la acera, pero esto era una realidad. Lo que pasa es que el ayuntamiento no decía nada y la gente entendía que se podía hacer", explica.

Para Navarro esta no es forma de fomentar el uso de la bicicleta ni de cambiar el modelo de movilidad urbana, por eso piden al ayuntamiento "un cambio de mentalidad" y que se invierta más dinero en los carriles bici y en informar a todos los usuarios de la vía sobre las normas de seguridad. "Regular a base de accidentes y quejas es una pena", se lamenta.

Desde Pedalea también reclaman nuevos carriles bici y más formación. "Con la excusa de los ajustes presupuestarios muchas obras han quedado paralizadas y apenas se han construido carriles bici. Ahora, con la prohibición de circular por la acera, debería ser una prioridad municipal". Lorente recuerda que la Dirección General de Tráfico está a punto de aprobar la reforma del Reglamento General de Circulación "que es posible que autorice a circular a las bicicletas por zonas peatonales y esperamos que también recoja la posibilidad de circular por la acera hasta los 12 o 14 años".

El Ayuntamiento de Zaragoza dio luz verde la semana pasada a algunas medidas para garantizar la seguridad de los ciclistas en la calzada, como los semáforos en ámbar en el Paseo Independencia, para que las bicis puedan continuar circulando siempre que no cruce un peatón, y los espacios de anticipación que permiten adelantar a los coches detenidos en un semáforo y situarse delante para reanudar la marcha en primer lugar.

Pablo Muñoz, concejal de Izquierda Unida en el consistorio y presidente del Observatorio de la Bicicleta, entidad que se dedica a trasladar la opinión de los distintos colectivos al gobierno municipal y realizar recomendaciones sobre este medio de transporte, asegura que "hay que proteger a las bicicletas en las calzadas, ya que este es su espacio natural, y especialmente a algunos usuarios como los menores o las personas que circulan con un portabebé". La mejor forma de lograrlo, según Pablo Muñoz, es "construyendo carriles bici, creando educación vial e informando a ciclistas y a conductores de vehículos sobre las normas de circulación".

 

 

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